Mejorar el Liderazgo en el Entorno Familiar

IDEAS PARA UN MEJOR LIDERAZGO EN EL ENTORNO FAMILIAR

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ICHAK ADIZES Fundador y CEO del Adizes Institute

LUIS HUETE Profesor de IESE Business School

*Para la redacción de este artículo se ha contado con la inestimable ayuda de Ana Isabel Merino y Yechezkel Madanes y se han tomado ideas del libro de uno de los autores, “El poder de los opuestos” de Ichak Adizes (ediciones Obelisco, 2017).

CONSEJOS PARA GESTIONAR MEJOR NUESTRAS FAMILIAS Ichak Adizes y Luis Huete

INTRODUCCIÓN A LA CUESTIÓN Las familias, junto a las empresas, son posiblemente las dos instituciones clave para que una sociedad progrese en los ámbitos educativos, emocionales y económicos. Tanto las empresas como las familias son sistemas humanos que se rigen por principios transversales que guardan cierta similitud. Ello favorece que las buenas prácticas puedan ser exportables de un ámbito al otro; con las adaptaciones y excepciones que vengan al caso. El buen funcionamiento de un sistema familiar es posiblemente el factor que más influye en la felicidad de las personas, y por tanto también de los directivos y empresarios. La calidad de vida no se sustenta en lo que se tiene sino en lo que se es; que a la vez condiciona el estado emocional habitual en el que se vive. Este buen funcionamiento es especialmente importante en el caso de empresas familiares, ya que la cohesión e integración familiar, o su ausencia, influye mucho en la marcha del negocio y en la continuidad de la empresa familiar. El tiempo, con los cambios que lleva implícitos, deteriora todos los sistemas incluido el familiar. Para evitar el deterioro de un sistema familiar es necesaria una gestión proactiva que frene esa desintegración natural, y consiga a la vez impulsar el progreso del sistema a través de la buena integración de sus miembros. En un sistema familiar, esa gestión proactiva requiere el desarrollo de la capacidad de querer de sus miembros, especialmente de los cónyuges. La capacidad de querer es un músculo que se desarrolla sólo si se ejercita de manera reiterada y consciente. La capacidad de querer es el resultado de las batallas que se libran entre las tres partes de nuestro cerebro . La coalición de cerebros que resulte ganadora tiene un gran efecto en el “musculo” del amor y por tanto en el bienestar familiar. Hay dos coaliciones que pueden resultar hegemónicas en las batallas a las que se hacía referencia. Por un lado, una coalición

progresista liderada por el cerebro que piensa (neocórtex) pero en buena armonía con el cerebro que siente (límbico) y el que actúa (reptiliano). En el otro extremo una coalición populista liderada por los corazones que sienten y actúan y en donde el cerebro que piensa tiene un papel secundario. El corazón inteligente es el fruto de la victoria de la coalición dirigida por la corteza frontal del cerebro. Esta parte del cerebro permite ser consciente, de los efectos de las decisiones en uno, en los otros y en el encaje entre unos y otros. A lo largo de los siglos personas despiertas, muchas de ellas de una gran espiritualidad, han destilado un concentrado de conocimiento que ha resultado ser brillante para el buen funcionamiento de los sistemas familiares. Ese destilado se llama sabiduría ; que no es otra cosa que un conocimiento capaz de dar sabor a la vida de uno mismo, de los otros y a la relación entre unos y otros. De ahí su nombre. La sabiduría es la que hace posible la bondad que es la señal de un funcionamiento sano de nuestros cerebros.

La sabiduría aporta razones de peso para trascender la gratificación inmediata y el propio interés, permitiendo introducir en la fórmula de toma de decisiones el progreso personal, la mejora de otros y la mejor integración de ambos en la familia. La coalición de cerebros de un corazón inteligente es brillante: el cerebro de pensar utilizando como software la sabiduría; el cerebro de sentir “sintiendo” el largo plazo y el interés legítimo de la familia; y el cerebro de actuar obedeciendo a los otros dos y sin excesivas salidas de tono. Esa coalición permite disfrutar haciendo el bien al sistema familiar y sentirse incómodo con lo que le reste funcionalidad.

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Un corazón inteligente permite disfrutar más, pero también sufrir mejor en familia. Por supuesto que el dolor en el seno de una familia sigue siendo inevitable, pero el sufrimiento se convierte tan solo en una opción. Las personas podemos aprender a querer desinteresadamente , es decir, sin esperar nada explícito a cambio. La experiencia de haber experimentado este tipo de amor en una familia es transformadora según múltiples testimonios, entre otros el de Warren Buffet. El contenido de las páginas que siguen es el siguiente. En primer lugar, se analizan una serie de principios con los que se rigen los sistemas, y por tanto tienen aplicación práctica para las familias. Estos principios nos dan pistas para una buena gestión del sistema familiar. Posteriormente, se abordan los cuatro roles básicos que hacen que una familia funcione correctamente. Después, se aportan ideas que permiten diagnosticar la causa de los problemas familiares y resolver los conflictos que se den en su seno. El documento acaba con una descripción de los lenguajes a través de los cuales se expresa el afecto en las familias. También se sugiere una iniciativa integradora, la reunión familiar semanal, aportando ideas sobre cómo ponerla en marcha y sobre el modo de gestionarla.

Las personas podemos aprender a querer desinteresadamente, es decir, sin esperar nada explícito a cambio. La experiencia de haber experimentado este tipo de amor en una familia es transformadora según múltiples testimonios, entre otros el de Warren Buffet.

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LA FAMILIA Y SU FUNCIONAMIENTO COMO SISTEMA Ningún individuo es una isla, todos tienen una red de relaciones , y esas relaciones forman cada uno de los sistemas a los que pertenece: una familia, una institución educativa, un club deportivo o social, un vecindario, la empresa en la que se trabaja, una ONG a la que se la ayuda, la parroquia o la sinagoga que se frecuenta, etc. El sistema más importante, para los individuos y para la sociedad en su conjunto, es la familia. Se nace en un sistema familiar en el que nos construimos como personas y en el que nos capacitamos para formar parte activa y funcional de otros sistemas en el futuro. Todos los que queramos que nuestros hijos hereden un mundo mejor deberíamos contribuir con todas nuestras posibilidades a la salud de las familias empezando por la nuestra. Un sistema no es otra cosa que un conjunto “ordenado” de elementos independientes interconectados entre sí, que además comparten un objetivo y una identidad común. Conocer algunas características de los sistemas puede ser útil para entender mejor las dinámicas familiares. Utilizaremos la analogía de un sistema conocido por todos, el cuerpo humano, para explorar las características de los sistemas y describiremos cómo esa característica se articula en el sistema familiar. Las seis características más relevantes de los sistemas son: 1. Un sistema es más que la suma de sus partes, ya que las relaciones entre las partes (su integración) son una parte sustancial de su funcionamiento La vida de un ser humano depende del correcto funcionamiento de los órganos que componen cada uno de sus múltiples aparatos, y de que todos esos aparatos funcionan coordinadamente. Ninguno de ellos, órganos o aparatos, aisladamente podría funcionar como un cuerpo independiente. En un sistema los componentes se

complementan entre sí, ya que ninguno de los componentes aislados podría llevar a cabo la razón de ser del sistema por sí solo. Para lograr la efectividad y la eficiencia en el corto y en el largo plazo, como veremos más adelante, son necesarios elementos que, aunque están en

potencial conflicto, puedan llegar a complementarse e integrarse entre sí.

De igual forma, una familia está compuesta no sólo por la madre, el padre, cada uno de los hijos, abuelos, tíos, etc., sino también por las relaciones y el encaje entre todos ellos.

2. Cada elemento de un sistema puede funcionar con un cierto grado de independencia. Los aparatos no tienen exclusividad sobre los órganos. En el aparato respiratorio, que se encarga de adquirir el oxígeno necesario para el funcionamiento de las células y de expulsar el dióxido de carbono sobrante, son claves los pulmones. Pero el aparato respiratorio no tiene exclusividad sobre los pulmones; ya que, formando parte del aparato respiratorio, también colabora con el aparato circulatorio o excretor. Cada miembro de la familia no se fusiona con el resto, tiene su identidad propia que es legítimo mantener por el bien de cada uno y de la familia en su conjunto. Además, es propio de la edad adulta el que se acentúen los intereses, aficiones, y la agenda personal de los miembros de la familia. Cada adulto forma parte no sólo del sistema familiar, sino de otros muchos sistemas que le demandarán una creciente participación que deberá gestionar priorizando su tiempo de manera inteligente. 3. Un sistema funciona como un todo, con una identidad y un propósito común Un cambio en uno de sus elementos implica una alteración del sistema como un todo. Por ejemplo, si el estómago funciona mal se altera todo el sistema digestivo y como consecuencia se resiente el estado general de salud de la persona. La tendencia a pensar y obrar con independencia de los demás daña al todo que es

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la familia. Con una mentalidad mecanicista (cada uno es independiente y por tanto puede ir a la suya) la familia no acaba de funcionar. La familia es un organismo vivo en donde cada componente es interdependiente con respecto al resto; por tanto, tiene una corresponsabilidad en el logro de su misión y de sus objetivos. El enfoque orgánico en el que “todo forma parte de un todo” es el que permite que una familia progrese. Con ese enfoque, todos han de sentirse responsables de la familia, han de conjugar el nosotros. El problema o las alegrías de cualquier miembro es un problema o una alegría de todos, y las necesidades individuales de cada uno son gestionadas en el contexto de las interdependencias, y también de los recursos, familiares. 4.Todos los sistemas tienden a la entropía El tiempo estropea el funcionamiento de los sistemas. Los órganos de las personas envejecen de forma natural; envejecimiento que se puede acentuar si se descuida la dieta, se lleva una vida sedentaria, o se sufre un estrés importante. Igual ocurre con la familia, el transcurso del tiempo también deteriora su funcionamiento. La entropía de una familia puede evitarse con un proyecto ilusionante de futuro, con el esfuerzo por mostrar respeto y confianza mutua en las relaciones del día a día, con conversaciones honestas donde todos se sientan integrados en la gestión de las dificultades y oportunidades de la familia, con una buena gestión de los conflictos, y con otras iniciativas que se detallarán más adelante. 5. Los componentes de un sistema tienen la propiedad de la homeostasis La homeostasis es una propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno. Se trata de una forma de equilibrio dinámico que es posible gracias a una red de sistemas de control que se retroalimentan. Ejemplos de homeostasis en el cuerpo son la regulación de la temperatura y el balance entre acidez y alcalinidad. Es decir, nuestro organismo tiene la capacidad de

autorregularse ante los cambios externos y emitir una respuesta coordinada, ajustando sus funciones para mantener o recuperar una condición interna estable. Existe una homeostasis interesante en la familia con respecto a los roles básicos como veremos más adelante. Cuando un cónyuge es más liberal el otro tiende a compensar volviéndose más conservador; cuando uno de los padres es más permisivo el otro se vuelve más controlador, etc. Las familias también han de tener la flexibilidad que proporciona este mecanismo de equilibrio dinámico para amortiguar los continuos cambios y agresiones que reciben desde el exterior. La homeostasis permite que la familia conserve un sentimiento de estabilidad e identidad incluso en contextos de cambios externos de cierta magnitud. 6. El comportamiento de los componentes de un sistema es previsible La sostenibilidad de un sistema requiere gestionar su efectividad (obtener los resultados deseados) y eficiencia (lograr objetivos con el menor número de recursos posibles) en el corto y largo plazo. La efectividad va unida a la determinación para ejecutar (efectividad a corto plazo) y a la creatividad para emprender (efectividad a largo plazo). La eficiencia, por el contrario, con el rigor para administrar (eficiencia a corto plazo), y con la sensibilidad humana para integrar (eficiencia a largo plazo). En una familia, cada miembro tiene alguno de estos cuatro roles. Así, un miembro de la familia puede, por ejemplo, asumir de manera habitual la tarea de aglutinar al resto de la familia y ser su paño de lágrimas desempeñando el rol de integrador; otro con más habilidades de organización puede ser quien ponga las normas que todo hogar necesita, especialmente si existen adolescentes; un tercero, emprendedor, será quien más se implique en idear planes divertidos y originales de descanso para el fin de semana y las vacaciones; otro, más ejecutivo, el que haga que las cosas pasen y se consigan resultados. Esos roles suelen estar ligados a las personalidades naturales de la persona, pero

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también pueden estar ligados a las necesidades concretas de una familia. El encaje entre roles y personalidades ha de ser algo dinámico ya que, si un miembro de la familia que suele asumir un rol no puede ejercerlo por algún motivo, ese rol puede y debe de ser asumido por otro. También ocurrirá lo mismo si los dos cónyuges tienen una personalidad similar; lo conveniente será que uno se desplace conscientemente para cubrir el rol vacante, y así contribuya al equilibrio del sistema familiar. En el siguiente apartado se profundiza precisamente sobre la cuestión de cómo encajar de manera acertada los roles y personalidades dentro de la familia.

El encaje entre roles y personalidades ha de ser algo dinámico ya que, si un miembro de la familia que suele asumir un rol no puede ejercerlo por algún motivo, ese rol puede y debe de ser asumido por otro.

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LOS 4 ROLES (PAEI) QUE HACEN QUE UNA FAMIILIA FUNCIONE Como se mencionó anteriormente un sistema funciona de manera sostenible si se desempeñan simultáneamente cuatro roles: producir resultados, administrar, emprender, e integrar. Esta idea es muy importante para el funcionamiento a corto y largo plazo de un sistema familiar. Profundizando un poco más, los roles necesarios para el buen funcionamiento de una familia son los siguientes: Producir resultados (P). Este rol permite que se hagan las tareas relacionadas con la gestión de la casa, la atención de los niños, el trabajo profesional que proporcione ingresos al hogar, las decisiones ligadas a la compra de activos inmobiliarios, las inversiones, etc. Administrar (A). Este rol permite generar orden, limpieza, crear rutinas, distribuir tareas, organizar los objetos, hacer un control de los ingresos y gastos, disponer de un presupuesto familiar, cubrir los riesgos más importantes del hogar, pactar normas que faciliten la disciplina, etc. Emprender y realizar cosas nuevas (E). Este rol es el que permite que una familia tenga la flexibilidad para adaptarse a nuevas circunstancias, sea capaz de crear un proyecto atractivo de futuro, se organicen viajes y excursiones, se genere un clima de diversión, las personas se entusiasmen con los planes familiares, se conozca a gente nueva, etc. Integrar (I). Este rol favorece el sentimiento de interdependencia, el cuidado mutuo, la confianza y el respeto, la capacidad de resolver los conflictos del día a día de manera constructiva, el cultivo de lo que constituyen la identidad y los valores familiares. Favorece también las buenas relaciones con los vecinos, el cuidado de las amistades, etc. Este rol es fundamental, ya que hace de aceite para que todo el engranaje propio del sistema funcione sin un excesivo desgaste.

Las iniciales ( PAEI ) es muy importante que el lector las entienda y las recuerde ya que a partir de este momento se van a utilizar de manera profusa en el documento. Históricamente, en las familias el rol (P) y (E) era desempeñado sobre todo por el varón y los roles (I) y (A) por la mujer . La razón básica era que el hombre trabajaba fuera de casa yendo a cazar y la mujer era la que permanecía en la casa haciéndose cargo de los niños, de las tareas del hogar y de la recolección de la siembra. Con la incorporación de la mujer al mercado de trabajo esta división de roles tiene que ser más fluida . Cada familia haría bien en consensuar la distribución de roles para que todos reciban suficiente atención. El trabajo externo de los cónyuges podría hacer que los roles (A) y (I) no reciban suficiente atención. Para una distribución de los roles familiares en el contexto del trabajo externo de ambos cónyuges es conveniente tener en cuenta la personalidad natural de cada cónyuge. Con una importante excepción; el rol de integrador (I) ha de ser ejercido de manera simultánea por ambos. Esto sin duda fortalecerá la cohesión familiar. El auge del teletrabajo es una magnífica oportunidad para volver a acordar la asignación y reparto de roles entre los cónyuges. Los cuatro roles descritos han de desempeñarse de manera integrada y con un desempeño similar. La carencia o el exceso de alguno de ellos genera desequilibrios y disfuncionalidades que entorpecen la buena ⟩ Si en una familia hubiera un exceso del rol (P), los cónyuges priorizarían en exceso el trabajo con jornadas largas, en detrimento de otras necesidades de la familia como el

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descanso y el tiempo juntos. El exceso de (P) genera un ritmo intenso, escasos momentos de ocio sano, e impaciencia por hacer las cosas. Primaría el individualismo y el egoísmo en la toma de decisiones de los cónyuges y lo habitual es que desencadene una competitividad malsana entre ellos, o un pacto de convivencia en el que prime el equilibrio de intereses egoístas de cada uno de los cónyuges sobre el afecto. ⟩ Si en una familia hubiera un exceso del rol (A) se crearía un ambiente lleno de reglas, normas, castigos y formalismos que podría resultar agobiante y crear un ambiente tenso. El ritmo familiar sería lento, rutinario, y le faltaría frescura y creatividad. El orden de las cosas materiales sería un fin, no un medio, para el bienestar familiar. ⟩ Si en una familia hubiera un exceso del rol (E), nos encontraríamos con una familia dispersa, muy volcada en las diversiones, en conocer a gente nueva y en “salir”; con muchas iniciativas comenzadas y pocas terminadas, con desorden en el hogar, y con una tendencia a gastar sin ajustarse al presupuesto familiar. El exceso de opiniones distintas sobre la marcha del día a día es probable que sea frecuente. ⟩ No se puede hablar de exceso del rol (I) en el sentido de que nunca es excesivo el cuidado mutuo, el hacerse cargo de las necesidades de todos, o el conjugar el nosotros para funcionar de manera orgánica. Estamos hablando de un (I) activo y funcional. No obstante, si en la familia se abusara del (I) y no se diera juego al resto de los roles podrían crearse disfuncionalidades y el (I) pasaría ase disfuncional. Si el (I) prescinde del (A), por ejemplo, hace probable el permisivismo. Cuando no integra al (E) da como resultado la “obligación” de llegar a un consenso en las decisiones; y si obvia al (P) el resultado es un foco excesivo en los sentimientos y en evitar los conflictos a toda costa .

Históricamente, en las familias el rol (P) y (E) era desempeñado sobre todo por el varón y los roles (I) y (A) por la mujer. La razón básica era que el hombre trabajaba fuera de casa yendo a cazar y la mujer era la que permanecía en la casa haciéndose cargo de los niños, de las tareas del hogar y de la recolección de la siembra. Con la incorporación de la mujer al mercado de trabajo esta división de roles tiene que ser más fluida

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LA CAUSA RAIZ DE LOS PROBLEMAS FAMILIARES PUEDE DIAGNÓSTICARSE CON EL MODO DE ROLES (PAEI) El modelo de los roles ( PAEI ) puede ser muy útil para identificar la causa raíz de algunos de los problemas recurrentes que se dan en el seno de las familias. Para entender mejor este proceso vamos a utilizar el modelo de necesidades emocionales básicas desarrollado por Anthony Robbins, mostrando cómo esas necesidades emocionales están relacionadas con los roles. Así, el rol (P) está asociado con la necesidad de relevancia y dominio, el rol (A) con la necesidad de seguridad y certeza; el rol (E) con la necesidad de novedad El secreto de una familia emocionalmente sana está en crear un contexto que proporcione seguridad, relevancia, diversión y conexión a sus miembros , y que la manera en la que se gestionen esas necesidades emocionales sea consistente con el progreso del sistema familiar. El diagnóstico de los problemas familiares utilizando el modelo PAEI y su conexión con las necesidades emocionales puede visualizarse a través de los siguientes ejemplos: − Si se respira individualismo seguramente puede deberse a un exceso de (P) (cada uno intenta destacar e imponerse) y a una carencia de (I) (falta de conexión y aceptación); el exceso de rigidez tiene su posible causa en que sobra (A) (certeza) y falta (E) (novedad y diversión); el desorden excesivo tiene una posible explicación en la abundancia de (E) (novedad y diversión) y en la carencia de (A) (certeza y seguridad); el exceso de discusiones intensas en que sobra (E) (novedad), y posiblemente (P) (relevancia), y falta (I) (conexión); y diversión; y finalmente el rol (I) con la necesidad de conexión y aceptación. − − −

− el aburrimiento en la carencia de (E) (diversión y novedad); el no pasar tiempo juntos tiene un posible origen en el exceso de (P) (relevancia) y en la carencia de (I) (conexión). Estos ejemplos son un botón de muestra para saber cómo identificar la carencia, o el exceso, de alguno de los cuatro roles, y preparar un plan de acción para incrementar, o disminuir, el rol que falta o que sobra, y así contribuir a la sostenibilidad y progreso del sistema familiar. −

El secreto de una familia emocionalmente sana está en crear un contexto que proporcione seguridad, relevancia, diversión y conexión a sus miembros, y que la manera en la que se gestionen esas necesidades emocionales sea consistente con el progreso del sistema familiar

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LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA PUEDEN SER BENEFICIOSOS Los conflictos son neutros ; pueden ser buenos o malos, aunque lo segundo sea lo más habitual. Son tóxicos cuando la relación personal está deteriorada o es frágil, y/o cuando no existe una seguridad psicológica que permita opinar con tacto, pero libremente sobre los temas que los miembros de la familia consideren importantes. Un conflicto puede ser beneficioso , y una fuente de aprendizaje, cuando la relación entre los miembros del sistema familiar es sólida, y cuando se articulan espacios en los que se puede hablar de los temas importantes con libertad y educadamente como veremos más adelante. La sociedad actual crea unas expectativas sobre el matrimonio y la familia que poco tienen que ver con la realidad. Da por válidas creencias como que el amor es un sentimiento y no requiere esfuerzo; que las relaciones fluyen espontáneamente; que la aparición de conflictos es una señal de que las relaciones no funcionan; que a las relaciones interpersonales se puede aplicar la filosofía del usar y tirar; o que establecer una familia, o una relación de pareja, entorpece el éxito profesional. Estas creencias son un veneno para la estabilidad de la familia y se haría muy bien en evitar que contaminen las creencias con la que operan los miembros de la familia. La realidad es que el conflicto entre los cónyuges es algo normal, predecible, ya que tiene su origen en la diversidad de personalidades típica de las parejas. Tres de cada cuatro matrimonios, aproximadamente, están formados por personas con personalidades opuestas , ya que fue precisamente esa diferencia la que despertó la atracción mutua. De hecho, se quiere de verdad a una persona no cuando simplemente se siente atracción por él o por ella, sino precisamente cuando a pesar de dejar de sentir esa atracción en algún plano importante como pueda ser el físico o el intelectual, se la sigue queriendo en el tiempo. Es la diferencia entre un amor “ adolescente ”,

basado en la atracción, y un amor “ maduro ” que se nutre de un corazón inteligente que sabe querer aun en condiciones adversas. Los cuatro roles (PAEI) son una causa continua de conflictos en las familias. Desempeñar un rol requiere una energía completamente diferente a la que se necesita para desempeñar otro. Por eso, una misma persona no puede desempeñar bien los cuatro roles de forma extraordinaria y todo el tiempo . Lo ideal es que cada uno de los cónyuges sea excelente en al menos dos roles, sea bueno en un tercero, y al menos tenga un desempeño medio en el cuarto. Es muy deseable además que el desempeño de ambos cónyuges en (I) sea excelente, o al menos bueno. También es importante resaltar que la falta de desempeño en alguno de los roles hace extraordinariamente difícil la relación de ese cónyuge con personas de alto desempeño en esos roles, más aún si son sus parejas. Un ejemplo al caso es la ausencia de (E) e (I) en el príncipe Carlos de Inglaterra y su tortuosa relación con la princesa Diana que precisamente tenía un alto desempeño en esos dos roles. Con el rol (P) se tiende a ver la realidad tal y como es, al menos en el corto plazo y en lo inmediato. Con este rol se tiende a perder de vista el largo plazo, la imagen completa y las posibilidades de futuro. En cambio, con el rol (A) la realidad se mira desde la perspectiva de cómo debería ser, no de como es. Eso le hace más proclive a juzgar y condenar a las personas que tienen a su alrededor por no ajustarse a su patrón del deber ser. Con el rol (E) la realidad se ve como le gustaría que fuese, no como es. Esto hace que el entendimiento entre un rol (E) y (A) conlleve conflictos, ya que su deseo de cómo le gustaría que fuese la realidad puede estar muy alejado de los patrones de lo correcto de un (A). Por último, el rol (I) suele tener la flexibilidad de acomodarse a la visión de las cosas que resulte más conveniente para mantener la paz y el consenso, que no siempre es lo mejor para el proyecto. Un (I) activo moldea y hace posible el consenso pensando en el bien del proyecto familiar. Un (I) pasivo, en cambio, busca evitar el conflicto por encima de conseguir una buena solución.

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Si uno está en modo (P), yendo al grano para resolver asuntos lo más rápido posible, es difícil que genere (I), creando un ambiente relajado que propicie una conversación sincera. Si dos miembros de la familia no hacen un esfuerzo por conectarse y uno está en modo (P), y el otro en modo (I), es muy probable que se generen malentendidos y desencuentros emocionales. No es conveniente que uno de los cónyuges monopolice el rol (P), ya que se podría generar una relación de dominación-sumisión basada en el miedo y la amenaza que ejerza, consciente o inconscientemente, el cónyuge (P) sobre el otro, normalmente con una personalidad (I). Los roles (P) e (I) han de compartirse y han de fluir de un cónyuge a otro para que la relación entre las dos partes sea equilibrada y simbiótica . Eso se aplica para ambos sexos. Históricamente los hombres han abusado de su (P) y (E), humillando y ninguneando demasiadas veces a sus mujeres, obligándolas a refugiarse en su rol de (I) para evitar la ruptura familiar y así poder seguir educando a los hijos (donde el rol y la personalidad confluyen). Si es la mujer la que abusa del rol (P) o (E), algo hoy en día más frecuente, el efecto también es disfuncional, ya que generará en el hombre cónyuge el síndrome de “inutilidad aprendida” . Ese síndrome genera un segundo efecto disfuncional, ya que hace que la mujer acabe menospreciando a su cónyuge por su “inutilidad” de la que ella ha sido una causante indirecta. Las parejas tienden a entrar en dinámicas de discutir sobre quien lleva la razón, cuando en realidad tan verdadero es sostener que los dos tienen razón como que ninguno la tiene. La mayor parte de los temas sobre los que se discuten son relativos y admiten opiniones distintas. Las relaciones entre personas son asimétricas ; se deterioran con más facilidad que se mejoran. En contextos familiares, se calcula que el ratio para que una relación no se deteriore es 1 a 5. Es decir, hacen falta 5 actuaciones positivas para contrarrestar una negativa. Este ratio obviamente, es tan solo indicativo, ya que la genialidad humana puede hacer que una relación no se deteriore, aunque una de las partes hostigue de manera habitual a la otra. En cualquier caso, es una llamada a buscar

proactivamente el buen entendimiento entre los miembros de un sistema familiar. Las parejas que respetan su diversidad generan complementariedades y progreso mutuo. La gestión de la diversidad requiere hacer bien al menos cuatro cosas: I. Mantener una comunicación fluida y evitar que esas conversaciones sean emocionalmente negativas. II. Aceptar intelectualmente que la otra parte tiene derecho a ver las cosas de manera distinta. III. Crear una agenda de iniciativas a corto plazo en la que ambas partes proyecten sus necesidades legítimas.

IV. Tener una visión de un futuro en común atractivo y por el que ambas partes entiendan que vale la pena luchar para superar las desavenencias del día a día. Concluyendo, las relaciones de pareja enferman si no se saben gestionar la diversidad de personalidades y los conflictos naturales que surgen entre roles y personalidades. Una primera manifestación de deterioro de una relación es la resistencia , que enquistada da lugar posteriormente al rechazo , después al resentimiento , y por último al triste deseo de venganza . Tanto el resentimiento como la resignación no han de tener cabida en un sistema familiar, ya que son sentimientos corrosivos. Una pareja, más que poner su energía en evitar los conflictos para estar siempre de acuerdo, debería centrarse en hacer que los conflictos sean constructivos . Lo que destruye a una

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familia no son los temas por los que se pelea sino el modo en que se pelea. El corazón tiene memoria y todo lo que sea emocionalmente negativo es difícil de olvidar. Una forma de visualizar esta idea es a través del llamado efecto “termo ”. Consiste en conservar “calientes” los recuerdos negativos del pasado, como si estuvieran preservados en un hipotético termo; termo que se abre para que surjan los recuerdos en caliente, muchas veces sin venir a cuento, en mitad de las conversaciones. Precisamente por eso hay que cuidar las formas, saber pedir perdón, disculpar, olvidar, dar las gracias, pedir permiso y relativizar los errores del pasado. Todo lo que ate emocionalmente a los cónyuges a hechos negativos del pasado les quitará futuro como pareja. Tanto la confianza y el respeto mutuo entre los cónyuges, como la buena gestión de las conversaciones, tienen el poder de obrar el milagro de hacer que los conflictos no solo no destruyan, sino que fortalezcan su relación.

Tanto la confianza y el respeto muto entre los cónyuges, como la buena gestión de las conversaciones, tiene el poder de obrar el milagro de hacer que los conflictos fortalezcan su relación

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HABLAR EL MISMO IDIOMA AL EXPRESAR EL AFECTO IMPORTA El amor es el mejor integrador de un sistema familiar. Ahora bien, las personas expresamos nuestro afecto de manera muy distint a. La manera de expresar el amor condiciona la percepción del otro cónyuge sobre si se es más o menos querido, y viceversa. Podemos decir, citando a Chapman*, que para expresar el amor existen varios idiomas que pueden, o no, hablarse o entenderse. Puede pasar que el idioma en el que habitualmente se expresa uno de los cónyuges resulta que el otro cónyuge ni lo habla, o ni siquiera lo entiende. El resultado es un desencuentro y una decepción por ambas partes. Los “idiomas” más habituales para expresar el amor son cinco, y se relacionan también con alguna de las necesidades emocionales básicas que antes se mencionaron. Veámoslos: ⟩ La cantidad y calidad de tiempo que se dediquen el uno al otro, ya que ese tiempo hace a uno sentirse importante y conectado, ⟩ Los actos de servicio que un cónyuge haga al otro. Una persona servicial hace sentir al otro cónyuge importante, cercano, seguro, etc. ⟩ Las conversaciones en las que se den refuerzos positivos ya que proporcionan también seguridad, relevancia y conexión, ⟩ Los detalles esforzados son también valorados al trasmitir un mensaje de sorpresa y de conexión con el otro cónyuge ⟩ El uso del tacto en forma de abrazos o besos también resultan valiosas expresiones de afecto si se hacen con autenticidad, ya que proporcionan conexión, relevancia y seguridad. Para evitar que un cónyuge exprese su amor al otro, y que este no sienta nada, conviene ampliar el número de “idiomas” que hablan en común ambas partes. También hacer un esfuerzo para hablar el “idioma nativo” del otro cónyuge. Típicamente las personalidades más (A) y (P)

están poco interesadas en expresiones de afecto tipo abrazos o besos y es muy posible que no valoren los actos de servicio, ya que no les gusta deber nada a nadie. Por el contrario, una personalidad más (I) o (E), necesita que le expresen y le dejen expresar su afecto a través del tacto, la conversación, los detalles y el tiempo que se dedica. Para expresar afecto a una personalidad (P) es más importante la calidad que la cantidad del tiempo; los actos de servicio han de estar encaminados a ayudar a que saque sus tareas adelante sin esperar nada a cambio; las conversaciones han de ir al grano y ser profesionales; los detalles serán valorados si no le obligan a corresponder ni le quitan tiempo, y por último el uso del tacto ha de ser muy ocasional salvo en el contexto del acto sexual. Por el contrario, una personalidad (A) apreciará el tiempo que se le dedique si se aportan datos y concreciones; los actos de servicio que valorará serán aquellos que le den más certeza sobre la autenticidad del afecto; las conversaciones han de aportar datos concretos; los detalles serán apreciados cuando le resulten útiles, y el uso del tacto ha de ser igualmente sobrio y preferiblemente no en público. Las cosas cambian para una personalidad (E) , ya que esta valorará la cantidad de tiempo que se le dedique; los actos de servicio que le proporcionen visibilidad o relaciones; las conversaciones divertidas y animadas; los detalles que supongan sorpresa, y el tacto en sus múltiples formas. Por último, una personalidad (I) entenderá con fluidez los cinco idiomas incluso cuando estos idiomas se hablen con el “acento” de un aprendiz.

*Gary Chapman, Los 5 Lenguajes del Amor: El Secreto del Amor Que Perdura.

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LA REUNIÓN FAMILIAR SEMANAL ES DE GRAN UTILIDAD Lo habitual en una familia que funcione razonablemente bien es que los pequeños problemas se resuelvan con conversaciones espontáneas entre los miembros de la familia. También puede pasar, sin que implique una mala intención, que no se encuentren los momentos de diálogo necesarios por falta de tiempo o de ganas, para “planchar” las desavenencias del día a día. Si las cosas que molestan no se hablan, se acaban manifestado en forma de quejas, desplantes o ironías, en un cierto resentimiento, o en la búsqueda de momentos de “escape” con terceros. Lo que inicialmente era un pequeño desencuentro puede convertirse en una olla a presión con el riesgo de que explote en el momento más inoportuno. Para evitar que esto ocurra conviene crear espacios en los que la familia pueda hablar de cualquier tema que preocupe y donde se busquen soluciones que sean razonables para todos. Es mejor liberar poco a poco el vapor de los conflictos cotidianos que esperar a que la presión de la olla sea excesiva. Una herramienta útil para la gobernanza familiar es organizar una reunión familiar semanal. Esta reunión permite hablar de las cosas que interesan a cada miembro de la familia. Si la reunión está bien dirigida, su efecto en las relaciones y en el aprendizaje mutuo es muy positivo. Estas reuniones evitan la confrontación que desgasta, ayudan a resolver problemas, y a darse cuenta de que estos no eran para tanto, y de que vale la pena pasar página y quizá ni siquiera mencionar el problema en la reunión. La reunión debe tener día y hora fijos y ha de ser obligatoria la asistencia. Todos han de darle prioridad en su agenda. La dinámica de la reunión podría seguir las siguientes pautas:

1. Se establecen unas reglas. Para estas reuniones conviene pactar unas reglas que si no se cumplen llevarán asociado un castigo “simpático” (hacer flexiones en el suelo; no hablar durante 5 minutos, etc.). Los “castigos” por saltarse las normas han de ser exigentes y a la vez ayudar a crear un clima de cohesión. Algunas de las reglas que pueden resultar útiles para las reuniones son: − No llevar móvil − No descalificar − No subir la voz − No ser groseros − No interrumpir mientras otro habla − No hablar mal de nadie que no esté presente − Empezar y terminar puntuales − No salir ni entrar de la habitación 2. Se elige un moderador. Este papel puede rotar para que todos, incluidos los más pequeños, tengan la oportunidad de dirigir la reunión alguna vez. Para elegir al moderador se han de tener cuenta los temas tratados en cada ocasión y se intentará que la persona a la que más afecte emocionalmente un tema no sea precisamente quien lo lidere.

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3.Se identifican los posibles puntos de mejora (PdeM) familiares. Se llaman puntos de mejora porque está en manos de los asistentes solucionarlos. Se trata de convertir las quejas en desafíos , y de organizar actividades que permitan que la familia se divierta y se sienta bien. Si la queja es algo que no se puede controlar desde la familia se asume que es una realidad con la que se debe convivir; salvo que sea algo importante y se necesite la intervención de un profesional. Cada miembro de la familia trae su lista de PdeM preparada y se van tratando los temas uno a uno en la reunión. 4.Los PdeM de la familia se convierten en tareas. La reunión no es un simple desahogo; expresarse y sentirse escuchado es el paso previo a la búsqueda de una solución consensuada sobre ese punto de mejora familiar. Al tomar una decisión se ha seguir la siguiente secuencia antes sugerida: porque, que, quien, cuando, y cómo. 5.Se elige un anotador . Es importante que quede por escrito un resumen de los temas que se han tratado y de las soluciones que se han acordado. Estas notas servirán para hacer seguimiento de los puntos de mejora y de las tareas asociadas. 6.Se elige un observador. Esta persona será la encargada de dar una breve información de retorno a cada miembro de la familia de cómo ha sido su desempeño en la reunión con el ánimo de que todos aprendan. El objetivo principal de estas reuniones semanales es cohesionar a todos en un proyecto común, y acostumbrarse a resolver problemas de alguna complejidad en equipo. Estas reuniones, si se sigue el formato sugerido, son una escuela de confianza y respeto mutuo en la forma de abordar los conflictos familiares. Son también una manera espléndida de crear una familia que como equipo es capaz de identificar y gestionar desafíos y oportunidades de manera colaborativa y constructiva .

Con este tipo de iniciativas se fortalecen los lazos familiares y se integra a sus miembros creando un sentimiento de corresponsabilidad . Es bueno compartir la gobernanza familiar con los hijos para hacer que se sientan integrados, enseñarles a respetar y confiar e involucrarles en las decisiones y tareas familiares. En definitiva, es un gran medio que ayuda a hacerlos “gigantes” de su época; personas capaces de influir positivamente en la sociedad por su habilidad de resolver problemas complejos en equipo.

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CONCLUSIÓN Todos tenemos cerebros que imitan lo bueno y lo malo que se ve en casa. La mejor escuela de formación sigue siendo el buen ejemplo que se percibe en un hogar; ejemplo tanto en la forma de pensar, como de sentir y por supuesto de actuar. A lo largo de estas páginas se han proporcionado algunas ideas para hacer posible el anhelo de que la presencia de uno haga mejor a los demás y contribuya al fortalecimiento de las relaciones entre los distintos miembros de la familia. Ello sin duda es el reflejo de un gran liderazgo. Un sistema familiar, cuando esta bien gestionado, lo vimos al inicio del documento, puede hacer que su funcionalidad perdure en el tiempo, aun en el caso de la ausencia de alguno de sus miembros. Por ello, y parafraseando un proverbio árabe, podemos decir que benditos sean las madres y los padres que con su ejemplo y su dedicación proporcionan a sus hijos dos cosas: primero, unas buenas raíces con las que nutrir una identidad positiva y sana; segundo, unas buenas alas para volar alto y lejos cuando llegue el momento.

Hacer posible el anhelo de que la presencia de uno haga mejor a los demás y contribuya al fortalecimiento de las relaciones entre los distintos miembros de la familia. Ello sin duda es el reflejo de un gran liderazgo.

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SOBRE LOS AUTORES

ADIZES, ICHAK K. TERAPEUTA ORGANIZATIVO CONSULTOR DE PRIMEROS MINISTROS Y GRANDES COMPAÑIAS EXPERTO EN GESTION DEL CAMBIO

info@adizes.com

@adizes

Durante más de 40 años, el Dr. Ichak Kalderon Adizes ha desarrollado una metodología muy tetstada que permite actuar sobre las causas de la vitalidad e inmunidad de las organizaciones . La metodología Adizes permite a corporaciones, gobiernos y organizaciones complejas lograr resultados excepcionales y gestionar cambios acelerados sin conflictos destructivos. El Leadership Excellence Journal lo nombró uno de los 30 principales líderes de pensamiento de los Estados Unidos, y el Executive Excellence Journal lo incluyó en su lista de los 30 mejores consultores en Estados Unidos . En reconocimiento a sus contribuciones a la teoría y a la práctica de la administración, el Dr. Adizes ha recibido 25 doctorados honorarios de Universidades en doce países . Es canciller honorario de la Universidad de Fredericton, Canadá, recibió la Medalla de Honor 2010 de Ellis Island, tiene el rango honorario de teniente coronel de los militares y ha sido nombrado ciudadano honorario de dos países de Europa del Este. El Dr. Adizes ha sido profesor titular en UCLA. Fue profesor visitante en Stanford, Tel Aviv y enseñó en el Programa Ejecutivo de la Universidad de Columbia . Presidente de Adizes Graduate School es también asesor académico de la Escuela de Graduados de Administración de la Academia de Economía Nacional de la Federación de Rusia. El Dr. Adizes es fundador y presidente del Instituto Adizes , con sede en Santa Bárbara, California, una consultora internacional que aplica la Metodología Adizes para clientes del sector público y privado. El Instituto Adizes fue clasificado como una de las diez mejores organizaciones de consultoría en los Estados Unidos. Además de consultar a los primeros ministros y ministros en todo el mundo, el Dr. Adizes ha trabajado con una amplia variedad de empresas que van desde startups a Fortune 500 .

Ha escrito 20 libros que han sido publicados en 26 idiomas

El Dr. Adizes y su esposa, Nurit Manne Adizes, viven en el Condado de Santa Bárbara, California, y juntos tienen seis hijos. En su tiempo libre, disfruta tocando el acordeón y practicando la meditación.

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SOBRE LOS AUTORES

HUETE, LUIS MARÍA PROFESOR EN ESCUELAS DE NEGOCIO CONSULTOR INTERNACIONAL DE ALTA DIRECCIÓN CONSEJERO INDEPENDIENTE ESCRITOR

@LuisMHuete

huete@iese.edu

Luis Huete es licenciado en Derecho, MBA por IESE Business School y Doctor en Administración de Empresas por Boston University. Fue becario Fulbright en Estados Unidos y su tesis doctoral sobre estrategia de servicios de bancos comerciales fue premiada por el Decision Science Institute de Atlanta como la mejor tesis finalizada en Estados Unidos en el año 1988. El contenido intelectual de su trabajo es la fusión creativa de cuatro líneas de pensamiento: el liderazgo humanista del profesor Pérez Lopez; la centralidad en clientes de los profesores de Harvard Business School, Jim Heskett y EarL Sasser, la psicología del logro de Tony Robbins y la terapía organizativa de Ichak Adizes. Afiliaciones académicas en los cinco continentes Es profesor de IESE Business School desde 1982 y ha sido profesor en los programas Achieving Breakthrough Service y Advanced Management de Harvard Business School (EE.UU.). Ha dictado programas para ejecutivos también en otras escuelas de negocio como ESE (Chile), IAE (Argentina), IPADE (México), ISE (Brasil), PAD (Perú); Deusto Business SchooI, ISEM, San Telmo Business School y Basque Culinary Center (España); ESMT (Alemania), Timoney Leadership Institute (Irlanda), AESE (Portugal) y Skolkovo (Rusia); Human Capital Leadership Institute (Singapur), Mudra Institute of Communications (India), Hamayesh Farazan (Irán), entre otros. Colaboraciones con empresas en los cinco continentes A lo largo de sus casi cuatro décadas de trabajo ha tenido la oportunidad de colaborar con los equipos directivos de más de 800 empresas en 70 países. Consejos y cargos en Europa, América y Asia Luis Huete es Co-fundador del Instituto Gobernanza y Sociedad y Vicerrector y Tesorero de la International Academy of Management y miembro de los Consejos de Administración de las empresas Epikurean Resorts and Lifestyles (Tailandia), Solera y Altia (España). También es miembro de los Consejos Asesores de Adizses Graduate School, Regent Leadership (UK), Exus Partners, Ocean Infraestructure Management, Executive Excellence, Instituto Internacional de Capital Humano, Cenador de Amós, Lid Publishing (España), entre otros. 12 libros traducidos en varios idiomas Es autor de doce libros de gestión. “Servicios y Beneficios”, “Construye tu sueño” “Administración de Servicios” y “Clienting” son los títulos más conocidos y “Liderar para el bien común” (2015) y “Lideres que hicieron historia” (2017) los últimos publicados. Luis es también escritor habitual en Harvard Deusto Business Review y en el diario Expansión.

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