FARMACOLOGIA
Farmacología • Acción y mecanismo de acción de los fármacos
genos, liberados por las glándulas suprarrenales, son máximos a primeras horas del día, lo cual se puede aprovechar para administrar glucocorticoides exógenos (fármacos) a esas horas de la mañana para así imitar lo más posible la curva fisiológica de concentración en sangre de glucocorticoides y disminuir el riesgo de uno de los efectos secundarios de estos fármacos: la atrofia del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal.
Factores patológicos
Distintas patologías pueden causar alteraciones en los procesos de absorción, distribución, lugar de acción, metabolismo y excreción de los fármacos. Así, por ejemplo, en pacientes con diarrea la absorción está dismi nuida y se puede producir la disminución o la anulación del efecto del fármaco administrado por vía oral. En los pacientes con insuficiencia renal o hepática pueden estar disminuidos el metabolismo o la eliminación, lo cual puede conducir a un aumento de los niveles de fármaco en sangre y a alcanzar con facilidad niveles tóxicos. También el edema generalizado y la obesidad pueden modificar la distribución de fármacos hidrosolubles y liposolubles, respectivamente, en el organismo, lo que se traducirá en la modificación del efecto final. La inflamación puede aumentar la permeabilidad y la llegada de fármacos a la zona inflamada; así, la infla mación de las meninges permite que fármacos, como algunos antibióticos que en pacientes sanos no llegan al SNC, atraviesen la barrera hematoencefálica y puedan actuar en infecciones a ese nivel. Como es lógico, existe variabilidad genética en relación con los distintos procesos que se desencadenan desde que un fármaco es administrado hasta que se elimina. Por ejemplo, la colinesterasa es una enzima y, por tanto, una proteína, cuya síntesis está codificada genéticamente. En condiciones normales, el bloquean te neuromuscular succinilcolina es metabolizado rápidamente por colinesterasa plasmática; sin embargo, existen pacientes con colinesterasa atípica en quienes dicho fármaco no se metaboliza adecuadamente, con lo que es posible que se acumule en el organismo, produciendo efectos tóxicos graves que pueden causar la muerte del paciente. También el efecto del fármaco antituberculoso isoniazida puede verse modificado por factores genéticos, ya que en su metabolismo el fármaco es acetilado por la enzima N-acetiltransferasa, proceso que puede ser rápido o lento en función de la actividad de la enzima. Por ello, existen individuos acetiladores rápidos y acetiladores lentos. Este carácter (rápido o lento) está controlado genéticamente y es debido a la presencia de una anomalía en el gen responsable de dirigir la síntesis de la N-acetiltransferasa hepática. La enzima atípica acetila la isoniazida más lentamente (acetiladores lentos) que la normal (acetiladores rápidos), por lo que con la misma dosis administrada las concentraciones en sangre de isoniazida serán distintas para uno u otro tipo de acetilador, pudiéndose acumular el fármaco en acetiladores lentos y producir mayor efecto e, incluso, efectos tóxicos. La influencia de los factores genéticos en el efecto de los fármacos ha hecho que en la actualidad cada vez se hable más de la llamada farmacogenética como rama de la farmacología, que se ocupa del estudio de factores genéticos y las interacciones genético-ambientales relacionados con la respuesta individual a los fármacos. Es lógica su importancia si se tiene en cuenta que la mayoría de los fármacos actúan uniéndose a receptores y son metabolizados por enzimas, tanto los receptores como las enzimas son proteínas y, por Factores genéticos
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