FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos parasimpaticomiméticos y fármacos parasimpaticolíticos

faringolaríngea, traqueal y bronquial, lo cual es útil en el tratamiento de los catarros comunes o durante la anestesia (se suele emplear la atropina en la medicación preanestésica para facilitar la intubación del paciente). Otra de las acciones derivadas del bloqueo colinérgico es la espasmolítica o antiespasmódica, relajando el músculo liso en el ámbito gastrointestinal, vesical, bronquial y en menor grado biliar. Así, se emplean asocia dos a otros espasmolíticos y analgésicos en el tratamiento de cólicos gastrointestinales y diarreas rebeldes, intestino irritable, cólico biliar, colitis espasmódica (atropina, butilescopolamina). Por su acción en el ámbito de la vejiga urinaria y el músculo liso del uréter, se pueden utilizar en el tratamiento de los cólicos renales, vejiga hiperactiva (fesoterodina, flavoxato, oxibutinina, propiverina, solifenacina, tolterodina, trospio). A ni vel bronquial producen broncodilatación, efecto útil en los casos de asma bronquial (ipratropio y tiotropio, aclidinio, umeclidinio). A nivel cardiovascular, la atropina origina taquicardia (la escopolamina es menos taquicardizante), cuya magnitud depende del tono neurovegetativo preexistente. Así, en los niños y en los ancianos esta acción es menos manifiesta. Se emplea en el tratamiento de la bradicardia sinusal y en los bloqueos auriculoventricu lares (AV) si poseen componente vagal.

En el ojo, la atropina causa una potente y duradera midriasis (Imagen 3), y el paciente, al tener relajados los músculos ciliares, no puede acomodar su visión (ci cloplejia) a diferencia de los simpaticomiméticos que solo producen midriasis. Al quedar la pupila dilatada permanentemente, la retina no tiene protección algu na y pueden aparecer fotofobia y cefaleas. En los pa cientes glaucomatosos, el empleo de atropina puede precipitar un ataque agudo de glaucoma; así, para el estudio del fondo de ojo se prefieren otros anticoli nérgicos (homatropina, tropicamida o ciclopentolato), de acción menos potente y más fugaz. Los anticolinér gicos se emplean en el tratamiento de la iritis aguda,

Imagen 3. Midriasis por parasimpaticolíticos

la iridociclitis y queratitis en administración tópica, en forma de colirio, si bien parte de la dosis puede ser deglutida por el conducto nasolagrimal, absorbida por este y producir efectos generales (puede limitarse la absorción comprimiendo el saco conjuntival 2-3 minutos).

Acción sobre el SNC

La atropina a dosis altas puede provocar inquietud, agitación, alucinaciones, delirio y muerte por parálisis respiratoria.

La escopolamina se comporta como depresora central y origina somnolencia y amnesia. Como la atro pina, a dosis elevadas, la escopolamina deprime los centros bulbares, produciendo la muerte por pa rálisis respiratoria. A nivel central, la escopolamina tiene una acción anticinetósica que resulta muy útil para prevenir los mareos y los vómitos durante los viajes (empleo en forma de chicles o parches transdérmicos).

Los anticolinérgicos, al reducir la actividad colinérgica de los centros extrapiramidales, también se utilizan en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson (trihexifenidilo, benztropina, prociclidina y biperideno).

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