FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos parasimpaticomiméticos y fármacos parasimpaticolíticos

Atropina

Como ya se ha señalado, la atropina es uno de los principales fármacos del grupo y está indicada como:

• Estimulante cardiaco en bradicardia causada por aumento del tono vagal a dosis de 0,5-1 mg/3-5 min, por vía endovenosa, hasta la normalización de la frecuencia cardiaca. • Antídoto en la intoxicación por setas muscarínicas, insecticidas organofosforados y otros compuestos anticolinesterásicos. Las dosis son 2-4 mg intravenosos y luego 2 mg/5-10 min hasta desaparición de los síntomas muscarínicos. • Espasmolítico: para reducir los espasmos de las fibras musculares lisas, en cólicos hepáticos y renales. También está indicada en rigidez del cuello uterino, reanimación cardiopulmonar/asistolia y en preanestesia para inhibir los efectos vagales sobre el corazón y disminuir las secreciones salivares y bronquiales generadas por la intubación traqueal, el uso de fármacos (p. ej.: succinilcolina) y la manipulación quirúrgica.

Para su administración IV se puede administrar sin diluir o diluyendo una ampolla de 1 mg en 9 ml de suero salino fisiológico (para tener una concentración 0,1 mg/ml) y se debe administrar lentamente.

Toxicidad de los anticolinérgicos

Los fármacos anticolinérgicos pueden ocasionar numerosos efectos adversos, tanto a nivel periférico como central. Los efectos adversos periféricos están relacionados con la disminución de la contracción muscular y de la secreción glandular. Los centrales dependen de la capacidad del fármaco para atravesar la barrera he matoencefálica. Estos efectos se manifiestan de forma diferente según los fármacos, son dosodependientes y presentan una importante variabilidad interindividual. Las personas mayores son más susceptibles a la toxicidad de los anticolinérgicos y en estos pacientes, el uso de estos fármacos se ha relacionado con mayor deterioro de la funcionalidad física y cognitiva y un aumento del riesgo de caídas y de la morbimortalidad. Se recomienda, además, utilizar las dosis más bajas el menor tiempo posible. Como efectos adversos anticolinérgicos periféricos pueden aparecer midriasis, visión borrosa, fotofobia, sequedad ocular, sequedad de boca y garganta (imposibilidad para deglutir o hablar), piel seca y caliente (especialmente en los niños), así como problemas para iniciar la micción, dificultad de vaciado vesical, in continencia por rebosamiento y disminución de la motilidad vesical (especialmente en ancianos). Asimis mo, pueden producir náuseas, estreñimiento, retraso del vaciado gástrico, aumento de reflujo gastroe sofágico, palpitaciones, taquicardia, arritmias, hipertensión, prolongación del intervalo QT e hipotensión ortostática. A nivel central pueden ocasionar mareo, inestabilidad, pérdida de memoria, disfunción cognitiva, somno lencia, temblor, mioclonía, confusión e incluso desorientación, delirio, alucinaciones, ataxia, agitación y con vulsiones. Puede ser necesario retirar el fármaco e incluso administrar fármacos colinérgicos que atraviesen la barrera hematoencefálica, como la fisostigmina en inyección intravenosa lenta. Es importante informar a los pacientes y familiares de los posibles efectos adversos anticolinérgicos y, en particular, de los riesgos a largo plazo (p. ej.: deterioro cognitivo), así como advertir que se pueden potenciar con el consumo de algunos medicamentos disponibles sin receta.

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