FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos ansiolíticos e hipnóticos
exactamente en el mismo lugar. Se administran por vía oral y tienen acción rápida y semivida corta, por lo que se recomienda tomarlos acostados.
Producen somnolencia diurna frecuente, trastornos gastrointestinales, mareo, vértigos, cefaleas y pesadillas. La zopiclona es mejor tolerada. El zolpidem se administra a dosis de 10 mg/24 h y la zopiclona a dosis de 7,5 mg/24 h al acostarse. En an cianos se reduce la dosis a la mitad.
Existen efectos aditivos con otros depresores del SNC y se debe suspender su administración si se desarrollan reacciones psiquiátricas o paradójicas.
Resumen
• Los fármacos ansiolíticos e hipnóticos se utilizan en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio, al teraciones cada vez más frecuentes en la sociedad actual. Es muy importante establecer, dentro de lo posible, el origen de estas alteraciones para aplicar un tratamiento correcto, que en la mayoría de los casos debería ser multidimensional y adaptado a cada individuo. La dosis prescrita de ansio líticos e hipnóticos tiene que ser individualizada y su uso se debe limitar a mejorar las situaciones agudas como las crisis de pánico, la ansiedad aguda y el insomnio incapacitante grave. • Las benzodiacepinas son el grupo más utilizado de fármacos ansiolíticos e hipnóticos dependiendo de la aparición de uno u otro efecto de la dosis administrada. Se utilizan también para la sedación en el preoperatorio (midazolam), en el estado epiléptico (diazepam, lorazepam, clonazepam) y en la abstinencia alcohólica aguda. Son fármacos depresores del sistema nervioso central, ya que ac túan potenciando la acción inhibidora del neurotransmisor GABA. • Como efectos adversos pueden producir somnolencia, aumento del tiempo de reacción y disminu ción del grado de atención, por lo que no se debe conducir ni manejar maquinaria peligrosa bajo los efectos de estos fármacos. Producen dependencia física, psíquica y tolerancia. • La vía de elección de administración de estos fármacos es la oral. • En función de sus características farmacocinéticas, las benzodiacepinas se pueden clasificar en benzodiacepinas de larga duración de acción y de corta duración de acción. • El problema fundamental de las benzodiacepinas de larga duración de acción es que puede haber acumulación de fármaco tras su administración continuada, lo cual puede producir, por ejem plo, sedación excesiva en el paciente. Por otro lado, estas benzodiacepinas suelen producir en su metabolismo en el hígado metabolitos activos, lo que puede conducir a una gran variabilidad de respuesta individual especialmente en ancianos, que ya de por sí son muy sensibles a los efectos adversos de estos fármacos. • En caso de sobredosis de benzodiacepinas se puede administrar flumazenilo por vía intravenosa. Su efecto es rápido, pero también muy corto, por lo que puede ser necesario mantenerlo en perfusión continua. • El consumo de otros depresores, como el alcohol etílico u opioides (recetados para el dolor o la tos), con benzodiacepinas provoca una potenciación del efecto depresor sobre el sistema nervioso central, existiendo serios riesgos asociados con el uso combinado. • Existe otro grupo de fármacos con acción ansiolítica y/o hipnótica cuyo principal representante es el clometiazol.
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