FARMACOLOGIA
Farmacología • Enfermedad de Alzheimer: tratamiento farmacológico
colina derivado de la pérdida precoz de neuronas colinérgicas en los núcleos basales y sus proyecciones, características de la enfermedad de Alzheimer. • Moduladores de la transmisión glutamatérgica (memantina), aprobados en la enfermedad de Alzheimer de grado moderado a grave, que ejercen su efecto sobre la transmisión de las neuronas glutaminérgicas, interviniendo en el receptor NMDA del glutamato, responsable de la progresión de la enfermedad. La elección del tratamiento farmacológico dependerá fundamentalmente del estadio y las manifestaciones clínicas de la enfermedad, así como la facilidad de su uso y su tolerancia. Dada la heterogeneidad clínica del alzhéimer, para optimizar los efectos beneficiosos de los fármacos, deben incluirse varias terapias. Es difícil establecer exactamente el punto de corte de la gravedad de la demencia, por lo que generalmente se em plean como referencias resultados obtenidos en pruebas cognitivas con el Mini Examen (MMSE), MoCA o clasificaciones de gravedad de la demencia según los criterios CDR ( Clinical Dementia Rating ) o GDS ( Global Deterioration Scale ). En la enfermedad de Alzheimer las alteraciones cognitivas y conductuales van modifi cándose con el curso de la enfermedad, lo que obliga a revisiones periódicas del paciente, realizando test funcionales y cognitivos, para controlar la eficacia y los efectos secundarios de los medicamentos y modificar la terapia de manera longitudinal. En la enfermedad de Alzheimer uno de los cambios cerebrales más frecuentes es la disminución de neuro nas colinérgicas en el núcleo basal de Meynert y el área septal, que emiten sus señales a otras células me diante un neurotransmisor llamado acetilcolina. La acetilcolina es un neurotransmisor partícipe de manera importante en los procesos de memoria y aprendizaje. Los fármacos de este grupo previenen la destrucción de la acetilcolina inhibiendo la acción de la acetilcolinesterasa (AChE) en la hendidura sináptica, que es la enzima responsable de la hidrólisis de la acetilcolina, aumentando así la transmisión colinérgica y las con centraciones de acetilcolina disponible. Son los fármacos con mayor evidencia en la enfermedad de Alzheimer. En los años 90 del pasado siglo, se aprobó el primero, el clorhidrato de tacrina, que se retiró del mercado fundamentalmente por sus efectos secundarios en el hígado. Los fármacos que actualmente representan este grupo son donepezilo, rivas tigmina y galantamina. Existe evidencia científica considerable que demuestra su eficacia disminuyendo y ralentizando la progresión de la enfermedad, pero no su reversibilidad. Además, estos fármacos no son solo eficaces en el ámbito cognitivo, sino que mejoran la conducta y la funcionalidad. A pesar de sus efec tos positivos, los resultados son bastante variables, por lo que es importante individualizar el tratamiento en función de la respuesta clínica y los efectos adversos. Aunque las reacciones adversas son bastante similares en los tres anticolinesterásicos, al variar la dosis y la formulación, son de intensidad variable. Los efectos adversos comúnmente descritos son: • Clínica gastrointestinal: se manifiesta como diarrea, náuseas y vómitos, que se relacionan con la dosis y se resuelven con el tiempo o disminución de la pauta. En el caso de rivastigmina y galantamina, deben adminis trarse con las comidas. El donepezilo es el fármaco que menos probabilidades tiene de causar estos trastornos. • Pérdida de peso y anorexia: es un efecto más habitual con los anticolinesterásicos que con el placebo, si bien a veces es difícil de determinar, ya que la enfermedad de Alzheimer en sí misma se asocia a pérdida de peso y anosmia, que disminuye el gusto. Por ello, antes de retirar la medicación es importante mo nitorizar el peso y valorar las necesidades nutricionales con suplementos, condimentar las comidas, etc. FÁRMACOS INHIBIDORES DE LA ACETILCOLINESTERASA (AChE) O ANTICOLINESTERÁSICOS
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