FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos antieméticos, laxantes y antidiarreicos

paciente para poder individualizar su manejo. Los laxantes actúan por mecanismos diversos que se basan en modificar la motilidad intestinal, cambiar el volumen y consistencia de las heces y aumentar el agua en el lumen intestinal. La diarrea es un cuadro caracterizado por mayor fluidez y volumen de heces, en comparación con la cos tumbre habitual de cada persona, así como un aumento en la frecuencia de las evacuaciones, muchas veces asociadas a urgencia para defecar, además de fiebre, náuseas y vómitos, aftas en la boca, flatulencia, dolor abdominal e incluso pérdida de peso. Existen muchos fármacos antidiarreicos, aunque es fundamental mantener la hidratación y ajustar la dieta antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico, ya que, en muchas ocasiones, si se desconoce la etiología del cuadro, puede empeorarla. ANTIEMÉTICOS Este grupo de fármacos se emplea para prevenir o tratar las náuseas y los vómitos . Estos síntomas son consecuencia de diferentes afecciones, no solo derivadas del aparato gastrointestinal, y muchas veces son efectos adversos de otros fármacos. Tanto las náuseas como los vómitos se derivan de la activación del centro del vómito a nivel cerebral, desencadenada por distintos factores. El centro del vómito, ubicado en la médula, recibe impulsos de la zona gatillo quimiorreceptora situada en el cuarto ventrículo, del aparato vestibular, del sistema límbico y de las fibras vagales del tracto gastrointestinal. Existen varios neurotransmi sores involucrados en la regulación del vómito y estos actúan a través de la interacción con sus respectivos receptores. El área gatillo rica en fibras incluye distintos receptores (dopaminérgicos D 2 , histamínicos H 1 , muscarínicos M 1 y serotoninérgicos HT 3 ) que responden a distintos estímulos químicos con quimioterápicos, toxinas, hipoxia, etc. Los estímulos aferentes gastrointestinales activan los receptores de la serotonina 5-HT 3 y los trastornos laberínticos estimulan los receptores colinérgicos muscarínicos M 1 y los histamínicos H 1 . Una vez que el cerebro recibe esa señal, envía mensajes al sistema nervioso simpático y parasimpático para iniciar la respuesta. El nervio vago, el frénico y los espinales envían las señales al diafragma, los músculos abdominales y el estómago, responsables de la presión intragástrica y la provocación del vómito. Existen distintos grupos de fármacos que se clasifican según el tipo de neurotransmisor implicado en el cua dro emético. Algunos de ellos tienen efecto sobre más de un tipo de receptor y estas acciones adicionales contribuyen al efecto antiemético. Dependiendo de la causa subyacente del cuadro emético, así como de otros factores individuales del paciente (comorbilidades, fármacos concomitantes, etc.), se seleccionará el empleo de uno u otro. Es importante identificar la causa antes de iniciar el tratamiento antiemético para no retrasar el diagnóstico.

Los fármacos antieméticos se pueden clasificar según su mecanismo de acción.

Antagonistas de los receptores de la dopamina

Su mecanismo de acción es bloquear los receptores dopaminérgicos cerebrales y del tracto gastrointestinal. Por un lado, reducen la actividad de la dopamina en las áreas cerebrales que controlan el centro del vómito. A nivel gastrointestinal, al bloquear los receptores, aumentan la motilidad intestinal y aceleran el vaciamiento gástrico, disminuyendo el acúmulo de alimentos y jugos gástricos, lo que contribuye a prevenir las náuseas y vómitos en trastornos del movimiento gastrointestinal (gastroparesia, obstrucción intestinal, enfermedad por reflujo gastroesofágico). Habitualmente son los más utilizados. Se emplean por vía oral, parenteral o rectal.

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