FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacocinética
Los fármacos administrados por esta vía sufren una absorción irregular e incompleta por la retención y mez cla del fármaco con las materias fecales, que impiden el contacto con la mucosa rectal. Además, puede ser una vía incómoda para algunas personas, ya que existe la posibilidad de irritación local y no se puede utilizar en casos de fisuras anales, hemorroides o diarrea. Para la administración, el paciente tiene que colocarse en posición de Sims o en decúbito lateral, siendo muy importante salvaguardar la intimidad del paciente. Con una mano enguantada se coge el supositorio, con una gasa, y se introduce hasta superar el esfínter anal. En el caso de enemas y pomadas, los recipientes de ambos disponen de una cánula que se introduce en el recto y se aplican presionando el envase.
Esta vía se puede utilizar también para obtener un efecto local como, por ejemplo, cuando se administran supositorios de glicerina con el fin de facilitar la defecación.
Vía subcutánea
Consiste en inyectar el preparado farmacológico por debajo de la piel en el tejido subcutáneo; la absorción se realiza hacia los vasos sanguíneos por difusión simple (Imagen 2). En general, es una vía más rápida que la oral y más lenta que la intramuscular.
© DAE
Imagen 2. Distintas posiciones para inyectar fármacos por vía subcutánea
El estado de la circulación (la vasodilatación local aumenta la velocidad de absorción y, por el contrario, la vasoconstricción la retarda) y el riego sanguíneo influyen notablemente en la velocidad de absorción. Existen en el mercado algunos preparados farmacológicos para la administración por vía subcutánea que contienen, además del fármaco, distintas sustancias (vasoconstrictoras, vasodilatadoras o enzimáticas) que regulan la velocidad de absorción. Una de estas sustancias es la adrenalina, que produce vasoconstricción y retarda la absorción del fármaco al que va asociado y, por tanto, prolonga su duración de acción. Por esta vía el fármaco se absorbe completamente, siempre que la circulación sanguínea de la zona sea normal, pero no se puede usar para administrar grandes cantidades de medicamento y, como cualquier otra administración por vía parenteral, la piel se rompe por la inserción de la aguja, existiendo riesgo de infección y puede producir dolor (Imagen 3) .
Esta vía se utiliza para fármacos como la insulina por la facilidad de autoadministración.
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