BulevarSur N7 Sevilla Otoño 2019

| Nos comemos las tendencias

EL AUGE DE LA CULTURA VISUAL A partir de la década de los sesenta del siglo pasado, con la irrupción de las primeras computadoras, los artistas pudie- ron explotar nuevas técnicas y soportes que pronto se vieron reflejados en el diseño editorial, publicitario, tipográfico y de packaging. En cierto modo, las tornas han cambiado y las im- posiciones de las plataformas virtuales condicionan en estos momentos el resultado. La política de anuncios de las Redes Sociales y las restricciones en los tama- ños, peso y duración de los vídeos; las actualiza- ciones cons- tantes de los algoritmos y las adapta- ciones for- zosas para lograr un diseño adap- tativo con el fin de que la web se visualice co- rrectamente en los distintos dispositivos (ordenadores, celulares y tabletas) pueden suponer un auténtico quebradero de cabeza para los grafistas. Alpera, sin embargo, opina que “los obstáculos de la industria han provocado una explosión de creatividad. La vuelta de los gif animados, por citar un ejemplo, ha terminado por crear un lenguaje propio. Por otro lado, Instagram nos ha obligado a proyectar en formato cuadrado, mientras todo el mundo tendía hacia el panorámico. Antes de tenerlo instalado en nuestros móviles era mínimo el número de cuadros con esas proporciones en los museos y hasta ahora las tiendas casi no disponían de marcos adecuados para ellos”. La popularización de las webs y aplicaciones creadas bajo los estándares del flat design, es decir, con una interfaz minima- lista, intuitiva y de fácil manejo; la simplificación icónica en los soportes multimedia y la aparición de una dinámica de intercambio social en las redes basada más en elementos grá- ficos que textuales ha impulsado de manera insólita el papel de la cultura visual a escala global. Tanto en el ámbito de la creación como en el de la distribución. María Molina, crea- dora de la marca de ropa Moli Mol, nos cuenta su experien- cia personal. “Estuve durante mucho tiempo en la empresa privada y cuando se me presentó la oportunidad lo dejé para dedicarme a lo que realmente me apasiona. Conozco a diver- sos profesionales que han llegado hasta aquí de una forma parecida, desde otros sectores y sin formación previa en las Bellas Artes. Sin duda estos acontecimientos están relaciona- dos con el auge de la alfabetización visual”. Durante unos minutos la conversación a cinco bandas se divi- de en dos grupos. Por una parte, Alpera, recalca el lado positivo de los proyectos por encargo. “Si no fuera necesario, no traba- jaría. Aunque colaborar con un equipo es muy interesante, así como emprender tareas que no son cómodas para uno mismo”. «Sevilla es exportadora de talento» Pedro Alpera

Moli Mol

Álvaro Reinoso

Nazaret Escobedo

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