Centenario Concurso Patios Córdoba

58 CENTENARIO DEL CONCURSO DE PATIOS CÓRDOBA 1921-2021

DOMINGO, 2 DE MAYO DE 2021 ABC abcórdoba.es

R ecuerdo c a d a visita a l o s p a t i o s d e s d e aquella primera con mi padre de peque- ña: las jaraneras de juventud, las que he guiado para amigos y visitantes a la ciudad, las que me reservo y las que he contado y esbozado para ABC. Siempre ha habido Patios. Incluso aque- llos años en los que no, aunque sólo fuese a través de aquellos visitantes que, plano en mano, dudaban por qué calle adentrarse desde la esquina de una plaza y me acercaba a ellos para indicarles el mejor camino hacia la ruta que querían visitar. Ellos venían a ver «los patiouss» con admira- ción y yo me alejaba sonriendo del mismo modo que sonrío ahora al recordarles. La belleza hay que procurarla, ir a por ella, visitarla y, desde luego, ayudar a los otros en su camino hacia donde se encuentre. Siempre. El artista está familiarizado con la exposición de su obra y todo lo que conlleva: el proyecto, el trabajo consiguiente, la emo- ción, es largo el camino que reco- rrer antes de mostrar una obra al público. Porque eso es también un patio, una obra de arte efímera en el corazón de una casa, que se prepara con cariño y talento para recibir las miradas de cordobeses y foráneos, de otros, en definitiva. Y del mismo modo que cada artis- ta tiene un sello característico en su obra, ya sea una pincelada, una paleta de color, un giro de la gubia, o un lenguaje propio al escribir, cada patio refleja la per-

rincones,

azoteas,

porche, fuente, «lavaero», cerámica, aperos. Texturas y colores. Y aromas. Los aromas de los patios de Córdoba, a flor, a vida, a sol, a sombra, a ropa recién lavada. Tanto por contar, ¡tanto por pintar!. En el patio del fondo de aquella calle hoy hay migas, no es temporada de festival pero vamos dando un paseo. Menudo chaparrón nos ha

caído, menos mal que ha salido el sol. Buenas tardes. Buenas tardes, pasen, ya están todos den- tro. Grupos esparcidos en aquel patio corrala, charlando, celebrando sólo por celebrar. Y una guitarra. Dos. Y un cantaor, dos. Tres. Ya bailan las flores. Más arte aún: arte cantado, toca- do, bailado, vivido. Los Patios invitan a crear. El entorno, mima- do, despierto, armónico, predis- pone al artista a expresarse desde los sentidos, y al espectador, a su disfrute. Un artista en un patio reconoce que está ante una obra de arte y sonríe. Quiere saber todo de esa obra, y de quién sea capaz de tal belleza. Hay rincones en algunos patios donde me gustaría pasar el tiem- po: el corredor de la primera planta, para mirar desde arriba las cascadas de buganvillas, gera- nios, petunias, hortensias, limo- neros y lobelias, caer sobre el «chino cordobés» y el pozo con su brocal enredadera. Quizá algún día escriba y pinte desde ahí, por- que, igual que las flores viven de sus raíces, algunas obras viven de una mirada escondida.

UNA ARTISTA, EN UN PATIO, UN DÍA

ESTRELLA FERNÁNDEZ-MARTOS PINTORA

sonalidad del que lo diseña, cuida y define. Algunos optan por la exposición clásica de macetas, otros arriesgan en la composi- ción, los hay que crean atmósfe- ras y recorridos, los que prefieren centrarse en la flor y los que cuentan una historia de largos años a través de frutales nuevos y antiguos. Hierbas aromáticas, árboles, macetas, macetones, arriates, pozos, enseres, rejas,

«ESO ES TAMBIÉN UN PATIO, UNA OBRA DE ARTE EFÍMERA EN EL CORAZÓN DE UNA CASA, QUE

SE PREPARA CON CARIÑO»

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