ESPECIAL ASÍ FUE CÓRDOBA 31-12-24
6 ASÍ FUE CÓRDOBA 2024
ABC
MARTES, 31 DE DICIEMBRE DE 2024
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le dio el nombre de ‘La Gioconda sin sonrisa’ por la mirada frontal y la enig mática expresión. Su exposición allí terminó el 18 de julio y para entonces ya habían comen zado los preparativos de dos grandes exposiciones, que tendrían como pro tagonista a Julio Romero de Torres, pero nunca en solitario. Si se le iden tifica con un museo que sólo tiene obra suya, esta vez iba a mostrar obras de otros pintores que podían tener cosas en común o divergencias. ‘Romero de Torres, pintor de la mo dernidad. Diálogo con la Colección Te lefónica’ se inauguró el 20 de septiem bre y su propuesta era arriesgada, por que al museo que lleva el nombre del pintor se llevaron piezas de autores contemporáneos o posteriores con los que parecía no tener nada que ver. O sólo parecía. El trabajo de Óscar Fer nández de bucear en los fondos de esta colección, que abarcan una gran aba nico de épocas y estilos, permitió, por ejemplo, que al lado de ‘Alegrías’, un lienzo del pintor cordobés que mos traba la esencia del flamenco, hubiera una obra que cuatro años después rea lizó Albert Gleizes, y que tituló ‘Com position à la guitarre’, porque era una deconstrucción del instrumento mu sical que jugaba con los colores. En otros momentos el retrato femenino dialoga con el de Juan Gris, y el paisa je callejero con la fotografía norteame ricana contemporánea. Confrontación con Zuloaga Diez días más tarde se abrió en Vimcor sa otra muestra, ‘De lo espiritual a lo profano’, en que las obras de Romero de Torres se confrontaron con las de Igna cio Zuloaga (1870-1945), un contempo ráneo estricto que también apostó por un realismo lleno de símbolos. Los es pectadores pudieron comprobar cómo ambos se acercaron a la belleza feme nina, la figuración humana, el retrato el simbolismo y cómo lo hicieron de una forma distinta, aunque ambos estuvie ran marcados por su época y por una cierta mirada a la esencia española. En el aniversario se coló el ofreci miento que hizo el coleccionista cor dobés Blas García de seis obras del pin tor, todas de gran valor, para que se ce diesen temporalmente y formasen parte de las muestras. El Ayuntamien to las rechazó primero, aunque termi nó por reconocer su valor y emplazar al futuro para que alguna vez se pue dan ver en la ciudad. Las exposiciones fueron hitos du rante su apertura, pero algo quedará para siempre del 150 aniversario. El Ayuntamiento ha comprado ‘Rivali dad’, uno de los lienzos cruciales del pintor, por 700.000 euros a Prasa, su anterior propietario. Es una obra de gran tamaño y fuerte erotismo, prota gonizada por dos mujeres, que fue en su momento el lienzo más valorado por el pintor a la hora de tasarla para los traslados de algunas exposiciones. Con su restauración y exposición de finitiva en el Museo Julio Romero de Torres tiene que ser el broche de un año en el que su obra ha vuelto a bri llar entre sus iguales.
Obra de Romero de Torres, en primer plano, y de Zuloaga, al fondo, en la exposición // VALERIO MERINO
La celebración del 150 aniversario del pintor permite exposiciones en diálogo con otros autores y dejará para la eternidad la adquisición de la obra ‘Rivalidad’ Julio Romero de Torres, temporal y eterno
LUIS MIRANDA CÓRDOBA A
principal interés fue también la figu ra humana, aunque fuera desde otro punto de vista, al igual que Otto Dix, George Grosz o Balthus. El viaje de la emblemática obra, una de las más populares del pintor cor dobés por su carácter icónico y el ca risma de su modelo, Teresa López, su puso una suerte de regreso de Julio Ro mero de Torres al arte de su tiempo y una mirada en la que no se veía su obra en solitario, sino sobre todo inserta en un momento en que la pintura realis ta y figurativa ya tomaba un acento distinto en función de la personalidad de su autores. Además, recordó el va lor por sí misma de su obra, porque el director del centro, Guillermo Solana, La visita de ‘Chiquita piconera’ al Museo Thyssen en Madrid situó al pintor entre los grandes realistas de entreguerras
en el que llevó a cabo una gran parte de su obra, tal vez la más importante, aunque no dejara de echar de menos a Córdoba en los paisajes. La celebración comenzó en el Mu seo Thyssen-Bornemisza, el día 6 de mayo, cuando allí empezó a exponer se uno de los iconos de Julio Romero de Torres: ‘Chiquita piconera’. Los téc nicos de Cultura y Museos Municipa les del Ayuntamiento de Córdoba que rían proyectar al pintor fuera de un ámbito que es el suyo, la ciudad, para verlo en el mismo contexto de los pin tores con los que compartió una mis ma época, las primeras décadas del si glo XX, y también un lenguaje al me nos parecido, que era el de la pintura figurativa. Estuvo en la sala de la pin tura realista del período de entregue rras, al que corresponde una obra que el pintor concluyó en 1930, en los últi mos meses de su vida, ‘Chiquita piconera’ se mostró allí entre obras de Pablo Picasso, pero tam bién del alemán Max Beckmann, cuyo
los 150 años de su naci miento, Julio Romero de Torres sigue tan vivo como para salir de via je, como para dialogar con autores que podrían
ser sus hijos o para tomar un café con contemporáneos con los que tenía co sas en común y también divergencias. El gran nombre propio del año cul tural en la ciudad ha vuelto a ser el au tor de ‘Mira qué bonita era’ gracias a una programación, realizada por el Ayuntamiento, que ha conseguido que se vuelva la mirada a su obra de una manera novedosa en el fondo y en las formas. Tenía el Ayuntamiento de Cór doba el reto de celebrar el sesquicen tenario del nacimiento de Julio Rome ro de Torres y hacerlo de una forma original, y si el pintor, como dijo Pa blo García Baena, «era sólo su ciudad», la programación comenzó sacándolo de allí para llevarlo a Madrid, al lugar
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