GURME CORDOBA Nº17 OTOÑO-INVIERNO 2024

Nuevos fogones

N uevos fogones Alba Arévalo y Luca Mazzarella de El Inkieto

Alfredo Martín-Górriz Fotos: Carlos Navarro

«El mejor manicomio es un restaurante», afir ma con gran sentido del humor la cordobesa Alba Arévalo , que inauguró hace poco más de un año El Inkieto junto a su marido Luca Mazzarella, natural de Milán, que bromea igualmente sobre su nombre, tan parecido al del queso de su país, por lo que ya parecía predestinado a una carrera en el mundo de la gastronomía. El chascarrillo de Alba no era baladí, puesto que hizo la carrera de psicolo gía, mientras que Luca iba para ingeniero. A ambos se le cruzó el mundo de la hostelería en diversas vertientes, apareciendo una nueva e irrefrenable vocación para dos personas tan especialmente inquietas que decidieron que esa característica personal se convirtiera en el nombre de su establecimiento. Antes de ese momento, y como tantos traba jadores del sector, contaron con una vida igualmente inquieta e itinerante. Ambos se conocieron en Londres, en concreto trabajan do en Streetxo, el famoso restaurante de Dabid Muñoz. Alba ha pasado por la sala de lugares tan conocidos como Sabor Restaurant, en Londres, Sala de Despiece, en

Madrid o, ya en Córdoba, por El Bosque, Noor o ReComiendo. Luca ha trabajado también en Australia, en sitios como Icebergs o Bondi Beach Public Bar, o en Tripea, de Madrid. Igualmente, en Córdoba ha pasado por El Bosque u otros negocios de Paco Morales y Periko Ortega, ya clausurados, como son El Bar de Paco Morales o Matraca. Todo este recorrido se reflejará ahora en El Inkieto, que aúna seriedad en el trabajo con una propuesta divertida y variada. Este restaurante abrió el pasado mes de marzo y cuenta con dos entra das, una a la Plaza de la Trinidad y otra, la principal, en la calle Montemayor. ¿Qué les llamó la atención de este sector para abandonar otros caminos? Alba Arévalo: Yo es que al final me di cuenta de que estudiaba psicología porque lo que me gustaban eran las personas y comprenderlas, y en un restaurante ves más personas que en ningún otro lugar, quizá una media de ochenta personas diferentes todos los días. Y tienes que saber tratarlos, y como adaptarte a ellos. Entonces me di cuenta de que como psicólo ga iba a ver como mucho cinco personas al

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