GURME Sevilla 37 Invierno 2025
Psicólogos de barra
Psicólogos de barra
Claro, hay de todo. Eso ocurre especialmente con las personas mayores, que buscan más aten ción, principalmente por las mañanas. Los bares de barrio son también un espacio social para las perso nas mayores que se sienten allí como en casa, ¿no cree? Así es. Aquí tenemos un grupito por las mañanas que ya por des gracia cada vez es más reducido. Son personas que buscan sus ratitos de conversación, quieren un café y charlas con sus amigos. Con ellos tenemos confianza por que nos conocemos de hace muchos años. Les gusta que nos preocupemos por ellos, que pre guntemos si han estado días sin
¿Es bueno dejar las cartas sobre la mesa en materia futbolera cuando uno está detrás de la barra? Mi madre tiene un dicho: “Aquí se viene a comer, así que la política y el fútbol aparte”. Y así lo hacemos, sobre todo hay que saber dife renciar con quién puedes tratar ciertos temas y con quién no. Como decía antes, siempre con prudencia. ¿Qué más ha aprendido trabajando junto a su madre? Antes de dedicarme a hostelería he tenido otros trabajos que no eran de cara al público, por eso me costó tanto ponerme detrás de la barra. Era una persona cerrada y mi madre siempre me decía que con respeto y tranquilidad no había nada que temer. Poco a poco me he ido abrien do, aunque aún me queda porque cada día es un libro por escribir. ¿Le sigue costando cuando entra por la puer ta un grupo de clientes a los que no conoce de nada? Después de tantos años ya sé anticipar cómo hay que ser con cada cliente; si se puede ser cercano o mejor dejarle su espacio. ¿Vienen parroquianos que buscan un poco de vidilla?
venir, ellos lo agradecen mucho. La mayoría viene al bar para tener un ratito de desconexión. ¿Se siente psicólogo de barra? Sí, muchas veces lo decimos entre nosotros: hoy nos ha tocado sesión de psicología, pero es parte de nuestro trabajo y lo que queremos es que el cliente se sienta bien cuando viene aquí. ¿Qué cualidades hacen falta para trabajar detrás de una barra? Hay que actuar como un cura en confesión, veas lo que veas y oigas lo que oigas hay que saber callar. Es como una peluquería, pero hay que saber ser discreto. ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo? Que no hay un día igual al otro. Entramos por la puerta y decimos: a ver qué nos depara el día. También es cierto que es un trabajo que implica sacrificio y requiere mucha vocación para sobrellevarlo. Gracias a Dios yo la tengo, éste es mi sitio y así lo siento. ¿Cómo es trabajar codo con codo con su madre? Son muchas horas y aunque nos llevamos muy bien, no siempre coincidimos. Ella es la que manda aunque en la barra me deja hacer las cosas a mi manera. Yo le sigo diciendo mamá
incluso en el trabajo porque madre no hay más que una y si trabajo con ella no tengo por qué llamarla de otro modo. ¿Qué tienen de especial los bares de barrio como Casa Consuelo? La cocina tradicional, que es la que echas de menos siempre. Poder comer de cuchareo como en tu casa, al final es lo que la gente más valora y no hay tantos sitios donde encontrarlo. ¿Cuáles son las recetas de su madre que recuerda de su infancia y que ella sigue ofre ciendo en Casa Consuelo? El atún en escabeche, los rollitos mozárabes y un flan de almendra súper rico. Esa cocina de mi niñez es la que ha triunfado en Casa Consuelo. En hostelería hay muchas tendencias pero la cocina tradicional nunca pasa de moda porque cuando la gente la come vuelve a su infancia y a sus recuerdos. Aquí tenemos nuestros fijos, que son recetas tradicionales, pero después ponemos fuera de carta carnes, pescados, arroces… con los que ponemos innovar.
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