el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)
y reflexionar sobre los pensamientos propios y de los otros; b) comienzan a ganar confianza en sí mismos, pero necesitan reforzar sus comportamientos con la aprobación de los demás; c) comienzan a recuperar los patrones motrices tras la etapa puberal (periodos críticos); d) tienen un gran sentido de justicia y la defienden tanto en lo individual como en lo grupal; o e) se agrupan en grupos afines por inquietudes o intereses, además de producirse atracción por el sexo opuesto, sobre todo los chicos, pues las chicas comenzaron dos años antes, generalmente. Todas estas características, complicadas por los problemas de diferencias culturales, sociales, de género y académicas en el grupo, requieren de un enfoque metodológico adecuado y particular, pues los conflictos son constantes. 3.2. Metodología En este caso, el grupo requiere de la utilización de modelos que tengan como intención fundamental la mejora de las actitudes. La razón radica en que, por sus características psicopedagógicas vistas anteriormente, el alumnado requiere de la adquisición de experiencias de éxito individuales que ayuden a mejorar su autoestima, pero logradas de manera grupal y vincularlas al reconocimiento de los iguales ayudando a generar a un verdadero grupo (fundamento del EA). Es por ello por lo que los problemas derivados de las relaciones interpersonales, como consecuencia de las diferencias culturales, sociales y académicas del alumnado de este centro, requieren de la incorporación de técnicas que les ayuden a reconocer los diferentes niveles de responsabilidad personal y social por los que debe pasar un grupo y, en este sentido, el MRPS es clave. La elección del contenido es otro de los puntos clave y, en este caso, las acrobacias nos proporcionan, gracias a la aparición del riesgo subjetivo, un tema interesante para captar la atención del alumnado. En este sentido, combinar que el alumnado comienza a recuperar los patrones motrices (tras la etapa puberal) y asociarlo al hecho de que empiezan a ganar confianza en sí mismos, aunque necesiten del refuerzo y la aprobación de los demás (Pérez-Pueyo y Casanova, 2007), son la base para conseguir que al alumnado llegue a formar un verdadero grupo cohesionado. Es por ello que la elección de un modelo que se centre en la combinación de todos estos aspectos es fundamental. En este sentido, la elección del EA, modelo que intentar cambiar las actitudes del alumnado a través de proporcionar experiencias de éxito individuales a través de logro grupales, intentará evitar uno de los problemas habituales en estas edades, donde los miedos, las inseguridades y/o la vergüenza, se esconden tras el aparente desinterés, desgana y menosprecio tanto por las actividades como por el docente.
Tabla 1 Organización de la situación de aprendizaje
FASE 1
FASE 2
FASE 3
Adquisición de experiencias positivas (ACI,s) en colaboración con los compañeros y hasta conseguir generarlas como grupo-clase siempre que sea posible (OSA).
Preparación del montaje fi nal (MF) y conocimientos de los instrumentos
Preparación/ensayos fi nales del MF y aplicación de procesos de coevaluación intergrupal con la intención de mejora colectiva. Realización de los MF y resto de actividades fi nales de evaluación y cali fi cación de la unidad.
de evaluación y/o cali fi cación y su utilización en procesos de autoevaluación.
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