FARMACOLOGIA

Farmacología • Enfermedad de Alzheimer: tratamiento farmacológico

Posología

Su administración, en forma de comprimidos por vía oral, es de incremento progresivo para evitar el riesgo de mala tolerancia, hasta llegar a la dosis de mantenimiento. Se inicia con 5 mg diarios durante la primera semana, posteriormente 10 mg por la mañana en la siguiente semana, 15 mg por la mañana en la tercera semana, y a partir de la cuarta semana se mantendrá la dosis de 20 mg, que además es la dosis máxima recomendada. En caso de insuficiencia renal se aconseja disminuir la dosis máxima a 10 mg al día.

Reacciones adversas

Son muy escasas y poco importantes; en general, la memantina es muy bien tolerada. Sus efectos secun darios más habituales comparados con el placebo son la cefalea, el vértigo y las alucinaciones, en muy bajo porcentaje. Su administración no es compatible con otros antagonistas de la NMDA, como la amantadina, dextrome torfano o ketamina, pues las reacciones adversas pueden aumentar y esto puede disminuir el efecto de los neurolépticos. Si fuese necesario interrumpir su administración por efectos adversos, sería conveniente hacerlo de manera gradual o una reducción del 50% de la dosis, a no ser que se trate de efectos secundarios graves, para evitar síntomas de abstinencia como insomnio, agitación o alucinaciones. OTROS FÁRMACOS EN INVESTIGACIÓN Existen otras propuestas farmacológicas en estudio, todavía sin resultados reseñables. Entre ellas destaca la terapia antiamiloide como el adunacumab, que es un anticuerpo monoclonal que disminuye el amiloide beta cerebral, si bien sus resultados positivos clínicos basados en ensayos clínicos en fase 3 de momento han sido pequeños y poco consistentes. La terapia antitau ha sido efectiva y segura en modelos animales. Otro grupo de fármacos son los antioxidantes como la vitamina E y la selegilina (inhibidor de la monoami nooxidasa). Los ensayos clínicos sugieren que una dosis de 2.000 UI de vitamina E al día genera un efecto modesto sobre el deterioro funcional en enfermedad de Alzheimer leve a moderada, sin evidencia de me joría cognitiva, por lo que de momento no se recomienda como tratamiento preventivo rutinario. El uso de la selegilina no parece recomendable, porque la eficacia es limitada, es más cara y tiene más efectos secundarios. Existen otras terapias estudiadas con beneficios no probados como estudios de terapia con estróge nos o fármacos antiinflamatorios (AAS, diclofenaco, naproxeno). El posible beneficio de ácidos grasos omega-3 y suplementación con vitaminas B, también se ha estudiado; sin embargo, los ensayos clínicos todavía no apoyan su papel en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Existe una revisión sis temática del empleo de Ginkgo biloba que si bien es seguro, su evidencia tampoco tiene consistencia y no se aboga por su uso porque la comercialización es variable en la dosis y el contenido de extractos de hierbas asociados. También otra opción es la inmunoterapia antiamiloide activa y pasiva e inmunoterapia antitau, todavía sin evidencia demostrada.

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