FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos antiepilépticos
• En los estados generalizados convulsivos: – Administrar una dosis de carga de fenitoína intravenosa (18 mg/kg a < 50 mg/min). – Si el paciente no se controla o el EEG no se ha normalizado, se administrará otro bolo de 5 mg/kg, pudiéndose llegar hasta una dosis total de 30 mg/kg. En aproximadamente un 30% de los casos, el estado de mal no se controla con las medicaciones iniciales (EM refractario). Las opciones terapéuticas principales en estos casos son midazolam, propofol o pentobarbital intravenosos. La administración de estos fármacos hacen necesarios la intubación por la depresión respiratoria que producen y el in greso del paciente en cuidados intensivos por la frecuente hipotensión.
Convulsiones febriles no complicadas
Las convulsiones febriles se definen como las crisis convulsivas provocadas por fiebre no debida a infección intracraneal. Se presentan entre los 6 meses y los 6 años de vida y afectan al 4% de la población infantil. Aunque en el pasado las convulsiones febriles se trataban con fenobarbital, últimamente se señala que no precisan tratamiento antiepiléptico prolongado, dado que: • La recurrencia de las crisis (más de tres) es infrecuente. • Las crisis en sí mismas no tienen morbilidad o mortalidad. • El tratamiento profiláctico, aunque reduce las recurrencias, puede provocar efectos adversos (especial mente cognitivos) significativos. En la actualidad, la recomendación más frecuente consiste en la administración de diazepam rectal durante las convulsiones febriles. Sin embargo, el uso del diazepam profiláctico durante cualquier episodio febril en niños con historia de convulsiones febriles es objeto de controversia y muchos autores lo desaconsejan. Se suele reservar el tratamiento profiláctico o el tratamiento con diazepam de cualquier episodio febril para niños con crisis febriles complicadas (prolongadas, focales o asociadas a hemiparesia). En estos casos, el antiepiléptico de elección sería el ácido valproico.
Resumen
• El tratamiento antiepiléptico se debe iniciar siempre con un único fármaco de forma progresiva y escalonada. Se comienza con dosis bajas que van aumentando, paulatinamente, hasta alcanzar los niveles terapéuticos. No se abandonará el tratamiento de forma brusca (salvo complicación grave), ya que la suspensión repentina puede provocar una exacerbación de los episodios convulsivos y un estado epiléptico. • Fármacos como fenitoína, fenobarbital, carbamazepina o topiramato interaccionan con los anti conceptivos orales. En estos casos se recomendarán, para planificación familiar, otras alternativas anticonceptivas. • Los antiepilépticos se suelen administrar con comida, ya que esta no suele afectar a la absorción del fármaco (únicamente en algunos casos se hace más lenta la absorción), disminuye el riesgo de efectos adversos gastrointestinales y mejora el cumplimiento terapéutico.
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