FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos antigotosos y fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME)

Las principales consecuencias clínicas de la gota son episodios recurrentes de artritis aguda dolorosa (ata ques de gota), daño irreversible en las articulaciones periféricas, tofos subcutáneos, nefropatía por uratos y urolitiasis. Si la enfermedad no se trata progresa hacia la destrucción de las articulaciones. Una mala comprensión del tratamiento por parte del paciente lleva a la gota, considerada en la actualidad una enfermedad curable, a un estadio crónico. La gota resistente es principalmente debida a que el paciente no cumple el tratamiento, aunque también puede ser el resultado de la ingesta de alcohol. Para evitar esto, se debe explicar con claridad al paciente la causa de la gota, su capacidad de curación por la disolución de los depósitos cristalinos, la diferencia entre los medicamentos reductores de urato, la posibilidad de la apari ción de un ataque agudo al inicio del tratamiento hipouricémico, la forma de prevenir y tratar estos accesos, los riesgos de recaída inherentes a la interrupción del tratamiento hipouricémico y las medidas higiénicas y dietéticas que pueden ayudar a controlar la gota.

Tratamiento del ataque agudo

La gota aguda se puede tratar con fármacos AINE, corticosteroides o colchicina. La colchicina oral y los AINE son medicamentos de primera línea en la artritis gotosa aguda.

Para lograr una resolución rápida y completa de los síntomas, el tratamiento de la gota aguda debe co menzar dentro de las 24 horas posteriores al inicio de los síntomas. La colchicina solo se debe utilizar bajo prescripción médica, explicando claramente al paciente la pauta posológica con el fin de evitar errores en la dosificación.

En el tratamiento del ataque agudo también se emplea la inmovilización y se aplica hielo (10-15 minutos, tres veces al día) en la articulación afectada.

Fármacos antiinflamatorios no esteroideos

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (indometacina, naproxeno, flurbiprofeno, ketorolac, etc.) son efectivos para el tratamiento de ataques agudos y suelen ser bien tolerados. Sin embargo, pueden tener efectos adversos, como molestias gastrointestinales o hemorragia digestiva, hiperpotasemia, aumento de creatinina y retención de líquidos. Cualquier medicamento antiinflamatorio no esteroideo utilizado en dosis antinflamatorias elevadas tiene grandes probabilidades de provocar un efecto analgésico en pocas horas. Una vez calmados el dolor y la inflamación, el tratamiento debe continuarse durante varios días para evitar recidivas. La colchicina es un alcaloide de la planta Colchicum autumnale L . Es un fármaco que se emplea principal mente en la gota para tratar un ataque agudo o prevenir un ataque mientras se inicia el tratamiento para la disminución del ácido úrico. La colchicina es eficaz en más del 90% de los pacientes. Reduce la respuesta inflamatoria consecutiva a la deposición de cristales de urato en las articulaciones, ya que disminuye el flujo leucocitario, inhibe la fagoci tosis de los microcristales de urato, con lo que reduce la producción de ácido láctico evitando un pH ácido, y con ello la precipitación de los cristales de urato. Este efecto se consigue gracias a la unión de la colchicina a la tubulina, el monómero proteico de los microtúbulos, lo que provoca su despolimerización. El resultado Colchicina

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