FARMACOLOGIA
Farmacología • Fluidoterapia
• Monitorización invasiva: control de la presión venosa central (PVC), valor que oscila normalmente entre 3-7 cmH 2 O, presión capilar pulmonar de enclavamiento (PCP), saturación de hemoglobina de sangre ve nosa mixta SO 2 vm, gasto cardiaco, consumo de oxígeno. • Datos de laboratorio: concentración plasmática de glucosa, urea, creatinina, sodio, potasio, cloro. Rela ción nitrógeno ureico/creatinina, osmolaridad plasmática.
COMPLICACIONES DE LA FLUIDOTERAPIA Las complicaciones se pueden relacionar tanto con la técnica de inicio (como es la punción venosa, con posible flebitis, extravasación, embolismo gaseoso, punción arterial, hematomas, neumotórax) como con la infusión de la solución (insuficiencia cardiaca, edema agudo de pulmón, edema cerebral, etc.).
Una agresiva hidratación con soluciones cristaloides como la solución salina al 0,9% puede empeorar el edema intersticial y la función pulmonar.
Los cristaloides carecen de efectos nefrotóxicos y son básicos en el relleno del espacio intravascular como aporte de agua y electrolitos en los pacientes críticos. En los casos graves de hipovolemia y sepsis, su uso exclusivo no es adecuado debido a que no son capaces de mantener suficientemente la microcirculación.
Las soluciones coloidales naturales como la albúmina humana podrían aparecer como atractiva alternativa, pero existe poca evidencia de superioridad en los ensayos clínicos.
Las principales complicaciones son:
• Derivadas de la técnica: infiltración, flebitis, hipersensibilidad, celulitis, dolor, embolismo gaseoso, pun ción arterial accidental, hematomas, neumotórax y hemotórax. • Derivadas del volumen perfundido: insuficiencia cardiaca, edema agudo de pulmón y edema cerebral.
PRECAUCIONES Y CONSEJOS PARA ADMINISTRAR LA FLUIDOTERAPIA
• Los sistemas de infusión para administrar hemoderivados una vez terminada la infusión deben desecharse y los de la administración de emulsiones de lípidos se tienen que cambiar cada 24 horas. • Los equipos de infusión para la administración de los fluidos han de mantenerse en forma de circuito cerrado. • Las técnicas de asepsia y principios de manipulación mínima deben mantenerse durante todo el procedi miento, incluyendo el cambio de los sueros (mantener el circuito cerrado). • Para la administración de perfusiones que requieren mucha precisión (pacientes pediátricos con medica mentos vasoactivas), o bien cantidades de volumen pequeñas en periodos largos de tiempo (nutriciones parenterales), se debe administrar con bombas de perfusión volumétricas, ya que estas garantizan más precisión y seguridad. • La utilización de sueros de mantenimiento en niños requiere valoraciones clínicas meticulosas, tanto al inicio como con cierta periodicidad a lo largo del tratamiento, con cuantificación de la diuresis y monito rización de los valores plasmáticos y urinarios de osmolaridad y electrolitos.
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