FARMACOLOGIA

Farmacología • Fármacos para el asma y otras patologías pulmonares

El uso de los glucocorticoides por vía parenteral en el asma está restringido a las exacerbaciones agudas por la incidencia de reacciones adversas. Los más utilizados son la hidrocortisona y la metilprednisolona por vía intramuscular o intravenosa, aunque se prefiere la intravenosa.

Antagonistas del receptor de leucotrienos

Los leucotrienos cisteinílicos son mediadores inflamatorios involucrados en las reacciones alérgicas y asmáti cas. Cuando se liberan a la vía aérea, estimulan unos receptores específicos, los receptores CysLT 1 y CysLT 2 , presentes en la mucosa respiratoria y en las células inflamatorias, lo que origina inflamación, edema y bron coconstricción. El montelukast es un compuesto activo por vía oral que se une con gran afinidad y selectivi dad al receptor CysLT 1 antagonizando los efectos de los leucotrienos. Posee efecto broncodilatador aditivo cuando se administra junto con agonistas ß2-adrenérgicos y glucocorticoides. Es un fármaco generalmente bien tolerado y de cómoda administración. Su uso puede mejorar el control del asma persistente de leve a moderada en pacientes que no consiguen un control adecuado con la administración de glucocorticoides inhalados o SABA a demanda y también permite reducir la dosis de estos fármacos. Otros antagonistas del receptor de leucotrienos son el zafirlukast y el pranlukast, pero actualmente no se comercializan en España. El cromoglicato disódico y nedocromil sódico son compuestos, hoy en desuso, que se han empleado en el tratamiento de mantenimiento del asma bronquial. Se definen como estabilizadores de los mastocitos al inhibir su desgranulación y, por tanto, la liberación de histamina, pero también se han descrito otras acciones como la inhibición del reclutamiento de células inflamatorias a las vías respiratorias. Se deben ad ministrar por inhalación (no se absorben por vía oral) y parecen ser útiles en el asma persistente en niños y en la prevención del asma inducida por el ejercicio y diversos estímulos como aire frío, alérgenos inhalados, contaminantes y otras sustancias irritantes. El primer fármaco desarrollado de este grupo fue el omalizumab, un anticuerpo monoclonal anti-IgE, que forma complejos con la IgE e impide su interacción con los receptores de basófilos y mastocitos, reducien do de esta forma la cantidad de IgE libre disponible para desencadenar la cascada alérgica. Está indicado para mejorar el control, como tratamiento adicional, del asma alérgica grave persistente. Más adelante han aparecido otros anticuerpos monoclonales que actúan frente a la IL-5 (mepolizumab, reslizumab) o su receptor (benralizumab), reduciendo la producción y la supervivencia de los eosinófilos, o que bloquean la señalización de la IL-4 y la IL-13 (dupilumab), principales mediadores de la respuesta inflamatoria tipo 2 en el asma. Todos ellos se deben administrar por vía parenteral y la mayoría están disponibles en forma de jeringas precargadas para administración subcutánea. MANEJO INTEGRAL DEL ASMA En la mayoría de los pacientes asmáticos es posible lograr y mantener un buen control de la enfermedad, previniendo las crisis y la obstrucción bronquial crónica, con el objetivo de minimizar la mortalidad y mejorar la calidad de vida del paciente. Para conseguirlo es necesario un plan de abordaje global e individualizado que incluya medidas farmacológicas y no farmacológicas y la implicación del paciente (y, en ocasiones, de sus familiares) en su plan de cuidados a través de la educación sanitaria. Cromonas Anticuerpos monoclonales

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