FARMACOLOGIA
Farmacología • Quimioterápicos antiinfecciosos
Son antibióticos bacteriostáticos sintéticos. Su amplio espectro de actividad abarca gérmenes gram positivos y gram negativos, hongos como Nocardia o Actinomyces e incluso protozoos como Plasmodium y Toxoplas ma . Actualmente un 50% de cepas de Escherichia coli son resistentes, así como altos porcentajes de cepas de Neisseria y Shigella sonnei . Se emplean frecuentemente en combinación con otros antibióticos para tratar las infecciones por Nocardia , la malaria causada por Plasmodium falciparum resistente a cloroquina y la toxoplasmosis. La sulfadiazina por vía oral se emplea en la enfermedad inflamatoria intestinal. También se utilizan para infecciones del tracto urinario provocadas por cepas sensibles como Enterobacter , Klebsiella , Escherichia coli , Proteus mirabilis , Proteus vulgaris y Staphylococcus aureus . La sulfadiazina argéntica se emplea únicamente en aplicación tópica, 1-2 veces al día, como tratamiento y prevención de infecciones en las quemaduras de segundo y tercer grado y en úlceras cutáneas. La lenta liberación de la plata resulta tóxica para los microorganismos. Es activa frente a Staphylococcus aureus resis tente a mupirocina. En estos casos se debe lavar y limpiar la herida inicialmente, aplicar una capa de 3 mm de grosor sobre la superficie mediante una espátula o guante estéril y posteriormente cubrir con un vendaje adecuado. En cada cambio de vendaje y reposición del fármaco se eliminarán los restos de la aplicación anterior y se lavará cuidadosamente la herida con agua hervida tibia o solución salina isotónica. Efectos adversos Las reacciones adversas se manifiestan en un 5% de los casos. Las más frecuentes se relacionan con la intolerancia gastrointestinal (náuseas o vómitos). Asimismo, son importantes las reacciones de hipersen sibilidad, más comunes con sulfamidas de acción prolongada, que se suelen manifestar como urticaria, rash o fotosensibilización e incluso síndrome de Stevens-Johnson o shock anafiláctico. Puede aparecer fiebre sulfamídica entre los siete y diez días de tratamiento, acompañada generalmente de cefalea, prurito y otras manifestaciones alérgicas. Aunque se han descrito de manera muy escasa con las sulfamidas actuales, existe riesgo de alteraciones renales y urinarias al precipitar las sulfamidas en la orina, generando necrosis tubular o nefritis intersticial. Con dosis elevadas se puede producir cristaluria, sobre todo con la sulfadiazina, porque es menos soluble en orina que el sulfametoxazol. Se han descrito alteraciones hematológicas, infrecuentes pero graves, como agranulocitosis, anemia hemo lítica en pacientes con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) o anemia aplásica, altera ciones hepáticas, del sistema nervioso central (cefaleas, depresión y alucinaciones) y artritis. Estos fármacos pueden exacerbar las porfirias. La sulfasalazina puede reducir la absorción intestinal del folato, por ello puede desencadenar una deficiencia de folato en pacientes con enfermedad intestinal inflamatoria, que también reduce la absorción. Su administración en recién nacidos es muy peligrosa, ya que desplazan a la bilirrubina de su unión a pro teínas plasmáticas y al quedar esta en forma libre, atraviesa la barrera hematoencefálica, produciendo una encefalopatía tóxica irreversible denominada kernícterus. La incidencia de efectos secundarios es diferente para las distintas sulfamidas, pero son habituales las reacciones de sensibilidad cruzada. Otras sulfamidas tópicas son la crema y los óvulos vaginales con sulfanilamida para la vaginitis, así como la sulfacetamida oftálmica para infecciones oculares superficiales.
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