FARMACOLOGIA

Farmacología • Quimioterápicos antiinfecciosos

Empleo en mujeres embarazadas y durante la lactancia

Su uso está limitado por los potenciales efectos mutagénicos y teratogénicos.

Empleo en pacientes geriátricos

Recientemente se ha descrito un incremento del riesgo de disección y de rotura aórtica que puede produ cir un sangrado importante, incluso la muerte, por lo que se debe tener en cuenta en pacientes de edad avanzada.

Efectos adversos

Las quinolonas son antimicrobianos bien tolerados, con un perfil de seguridad similar para todos los com ponentes del grupo. Los efectos adversos más frecuentes pueden afectar al aparato digestivo, sistema nervioso central (SNC), sistema musculoesquelético, piel, riñón y sistema cardiovascular . Aunque en la mayoría de los casos estos efectos son leves y reversibles tras suspender la administración del fármaco, en los últimos años la EMA recomienda limitar su uso en infecciones leves o autolimitadas, salvo que otros antibióticos recomendados no puedan emplearse. Ello se debe a que las reacciones adversas musculoes queléticas y del sistema nervioso pueden ser incapacitantes, de duración prolongada y potencialmente permanentes. Esto afecta a todas las quinolonas y fluorquinolonas, constituyendo un efecto de clase y, por lo tanto, habrá que suspender el tratamiento ante la primera señal de efectos secundarios a dicho nivel. Las alteraciones gastrointestinales leves y transitorias son el efecto adverso más común. Se registran en más del 10% de los pacientes (2%-13%) y se manifiestan como náuseas, vómitos, pérdida del apetito, dis pepsia, alteración del gusto, dolor abdominal y diarrea, que es la menos común. Estas manifestaciones las producen todas las quinolonas, especialmente esparfloxacino y grepafloxacino. Debido a su amplio espec tro, en comparación con otros antibióticos, hay más riesgo de enfermedad asociada a Clostridium difficile y alteraciones de la flora intestinal. Existen cepas del Clostridium difficile resistentes a las fluoroquinolonas, por lo que su uso durante los brotes causados por estas cepas han sido un factor de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad. En cuanto a manifestaciones musculoesqueléticas, las quinolonas se han asociado con tendinitis y rotura de tendones que puede ser bilateral y más frecuente en el tendón de Aquiles, así como mialgia, debilidad muscular, artralgia, tumefacción articular y dificultad al caminar. Por estos motivos no se aconseja su uso en niños y adolescentes en periodo de crecimiento, mujeres gestantes o madres lactantes. La EMA advierte que los pacientes de edad avanzada, trasplantados o en tratamiento con corticoides presentan un mayor riesgo de sufrir tendinopatías tras su administración. Ante la aparición de dolor tendinoso se aconseja suspender el tratamiento y limitar el ejercicio físico para evitar la rotura. No se ha establecido si alguna fluoroquinolona confiere más riesgo que otra de tendinopatía. Los efectos sobre el SNC se producen en el 2% al 11% de los pacientes, son reacciones de tipo neuroex citatorio. Generalmente son leves, manifestándose como cefalea, vértigo, temblor, mareos leves, fatiga, alteración del ánimo o del ritmo del sueño, así como deterioro de la vista, la audición, el olfato y el gusto. Estos efectos pueden producirse por inhibición del receptor del neurotransmisor GABA. También se han descrito con todas las fluroquinolonas el riesgo de alteración de la memoria, desorientación, agitación y trastornos de la atención. Con menos frecuencia pueden ocurrir efectos adversos neurológicos más graves como:

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