FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacología dermatológica
Cuadro 2. Algunos corticoides tópicos clasificados según su potencia, teniendo en cuenta la naturaleza del corticoide y su concentración
Clase
Molécula de corticoide tópico
• Clobetasol, propionato (0,05%) • Diflorasona (0,05%)
IV (potencia muy alta)
• Beclometasona, dipropionato (0,025%) • Betametasona, dipropionato (0,05%) • Diflucortolona, valerato (0,1%) • Fluocinónida (0,05%) • Fluticasona, propionato (0,05%) • Hidrocortisona, aceponato (0,127%) • Metilprednisolona, aceponato (0,1%)
III (potencia alta)
• Mometasona (0,1%) • Prednicarbato (0,25%)
• Clobetasona (0,05%) • Fluocinolona, acetónido (0,025%) • Hidrocortisona butirato (0,1%)
II (potencia intermedia)
I (potencia débil)
Hidrocortisona (1%) (0,5%)
Efectos secundarios
Los efectos secundarios de los corticoides tópicos son principalmente locales: atrofia dérmica, pérdida de colágeno, estrías cutáneas (sobre todo en niños), hipertricosis, telangiectasias, fragilidad cutánea (que se manifiesta por la formación de hematomas con microtraumatismos), petequias, retraso de la cicatrización de las heridas, hipo- o hiperpigmentación de la piel y diseminación de infecciones tanto bacterianas como víricas. Además, existe la posibilidad de enmascaramiento de dermatosis preexistentes, generalmente infec ciones o alergias. Aunque son poco frecuentes, también es posible observar efectos sistémicos en función de distintos fac tores como la potencia del fármaco, el uso de vendaje oclusivo, el lugar de aplicación, el porcentaje de la superficie corporal tratada y el estado de la capa córnea, como un posible retraso del crecimiento infantil. Para minimizar el riesgo de efectos secundarios se recomienda emplear corticoides de baja y media potencia en niños, en cara y pliegues y en dermatosis muy extensas. Los de potencia alta han de reservarse para apli caciones en palmas y plantas, en dermatosis liquenificadas o cuando se prevea que el tiempo de aplicación será corto. Como regla general, no hay que esperar efectos sistémicos si la dosis semanal de un corticoide potente no supera los 30 g en adultos o los 10 g en niños pequeños. Con los preparados de potencia débil o intermedia raramente se ven efectos sistémicos. Por otro lado, los corticoides pueden ir perdiendo de forma progresiva el efecto cuando se usan un tiempo prolongado, lo que puede obligar a pasar a uno de mayor potencia para conseguir el mismo resultado. Para evitarlo, se recomienda no sobrepasar las cuatro semanas de tratamiento ininterrumpido y, en caso de enfermedades crónicas, hacer un tratamiento intermitente intercalando periodos de descanso o alternarlos con otros fármacos.
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