FARMACOLOGIA
Farmacología • Farmacología dermatológica
Los corticoides también pueden ocasionar un rebrote intenso de la dermatosis tratada a los pocos días de suspender la aplicación del fármaco, por lo que se ha de tener precaución en determinadas dermatosis crónicas, como la psoriasis o la rosácea. Este fenómeno puede minimizarse retirando paulatinamente el corticoide, pasando a una aplicación a días alternos o sustituyéndolo progresivamente por uno de menor potencia. Los corticoides potentes hay que reservarlos para enfermedades graves o refractarias a prepara ciones más débiles y a regiones dérmicas de escasa permeabilidad.
Los corticoides tópicos se suelen aplicar dos o tres veces al día en capa fina, excepto la mometasona y el diacetato de diflorasona, que se aplican una vez al día.
Contraindicaciones
Existen una serie de contraindicaciones generales en el uso de los corticoides, como infecciones bacterianas, fúngicas y virales de la piel, ya que pueden diseminarlas por su capacidad inmunosupresora. Tampoco sue len emplearse en algunas dermatosis como la rosácea; en esta, aunque aparentemente parece producirse una mejoría inicial tras su aplicación, posteriormente se da un rebrote y empeora. Todo ello conduce a que, con facilidad, el paciente desarrolle una “adicción a los corticoides tópicos” y no se atreva a suspenderlos.
Precauciones de administración
En cuanto a las precauciones generales, no hay que utilizar en terapia ocular ni en zonas próximas a los ojos.
En pacientes con glaucoma se puede producir un aumento de la presión ocular. En el embarazo se debe evitar su aplicación en grandes dosis, zonas extensas o tratamientos prolongados. En general, no hay que aplicar vendaje oclusivo en zonas muy extensas de la piel , ya que puede originarse absorción sistémica con riesgo de toxicidad. Es importante aplicar el glucocorticoide en capa fina y horario vespertino y no mantener las curas oclusivas más de 12 horas al día. La retirada del fármaco debe ser gradual y lenta, sobre todo si la aplicación ha sido prolongada, ya que pueden aparecer exacerbaciones de la enfermedad. Se ha de evitar, siempre que sea posible, el uso de corticoides potentes en niños pequeños, porque la absorción sistémica puede provocar retraso en el crecimiento, teniendo en cuenta que los pañales pueden hacer efecto de vendaje oclusivo e incrementar la absorción. Las infecciones bacterianas leves de la piel pueden abordarse mediante tratamiento tópico de una base que contenga un antibiótico o un quimioterápico antibacteriano, pero las infecciones graves de la piel, las muy extensas o profundas, no responden adecuadamente a la aplicación tópica, ya que estos componentes no penetran en profundidad en los tejidos infectados. En estos casos, hay que recurrir a la administración sisté mica del fármaco, normalmente oral, con el fin de alcanzar concentraciones superiores en dermis. La aplicación tópica de antibióticos activos frente a bacterias gram positivas suele ser eficaz en la mayoría de las infecciones dermatológicas superficiales. Sin embargo, la antibioterapia tópica tiene dos inconve nientes: la rápida aparición de resistencias bacterianas y la sensibilización del paciente, sobre todo con anti bióticos del grupo de las penicilinas, lo cual puede producir reacciones anafilácticas cuando se administran posteriormente por vía sistémica. Antibacterianos
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