FARMACOLOGIA
Farmacología • Interacciones entre fármacos y alimentos
riormente, este tipo de interacciones fueron más estudiadas, observándose que la frecuencia y la gravedad de ellas están condicionadas no solo por las características del principio activo, como su margen terapéutico, sino también por la composición de la dieta y por diversos factores dependientes de las características del paciente. Aunque las interacciones entre medicamentos y alimentos no se detectan tan fácilmente como las interac ciones entre medicamentos, su frecuencia potencial sería mayor, ya que los alimentos constituyen las sus tancias que más se asocian con la administración de medicamentos. Los fármacos pueden interaccionar con
los compuestos químicos de los alimentos cuando se administran conjuntamente (Imagen 1). Como resul tado de estas interacciones, puede mejorar el efecto del fármaco, tal es el caso de tomar los comprimidos de hierro con un zumo de naranja, consiguiéndose así una absorción óptima al pasar aquel a su forma ferrosa. No obstante, el resultado de las interacciones puede conllevar un incremento del riesgo de toxici dad o una disminución de la efectividad del fármaco, como sucede con antiinfecciosos como las tetracicli nas o las fluoroquinolonas al interaccionar con un alimento como la leche y provocar la formación de un complejo insoluble que impide la absorción del antiinfeccioso; incluso puede aparecer una respuesta farmacológica distinta a la buscada con la administra ción del fármaco. En general, el término interacción se asocia a un efecto con potencial relevancia clínica negativa.
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Imagen 1. Determinados alimentos y fármacos pueden interaccionar al administrarse conjuntamente
Una interacción se considera clínicamente relevante cuando la actividad terapéutica o la toxicidad de un fármaco se modifican de tal manera que sea necesario un reajuste en la posología del medicamen to u otra intervención médica al provocar reacciones adversas o una falta de eficacia (San Miguel et al., 2011). Ante ello, Ramírez et al. (2022) afirman que los profesionales sanitarios deben estar bien informados sobre las interacciones entre medicamentos y alimentos, haciendo hincapié en las producidas en los antibió ticos, para intervenir en la prevención de las mismas. Igualmente, resaltan la importancia de informar a los pacientes sobre la administración adecuada de los antibióticos en relación con los alimentos para garantizar la acción terapéutica óptima de los mismos y para reducir el riesgo de interacciones y resistencias. Por tanto, es muy importante que el paciente conozca no únicamente para qué es la medicación que se le ha prescrito, sino también cómo debe ingerirla en relación con las comidas, especialmente aquellos pacien tes con mayor riesgo de sufrir este tipo de interacciones, como los que siguen un tratamiento prolongado o crónico, los ancianos, los polimedicados, pacientes en tratamiento con fármacos cardiovasculares como anticoagulantes, trombolíticos, digoxina u otros fármacos con estrecho margen terapéutico y/o difícil con trol como algunos anticonvulsivantes y la teofilina. Asimismo, hay que tener precaución en mujeres emba razadas, en la lactancia y, por supuesto, en personas en situaciones de malnutrición (Cuadro 1). Sin embargo, la administración de fármacos con alimentos no solamente puede causar interacciones fár maco-alimento, sino que también se puede ver afectado el estado nutricional del paciente por déficits nutricionales generalizados o específicos como, por ejemplo, de vitaminas. Con respecto a estas últimas, los fármacos pueden disminuir su absorción o alterar su metabolismo o su utilización por las células aumen
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