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Pedrera acogerá mañana el XX Fes-

tival de Flamenco, una cita que ha

mostrado su consolidación en la lo-

calidad conformando un completo

cartel de artistas. A partir de las 22.30

horas pasarán por el tablao del par-

que del R1 Julián Estrada, Rubito hijo,

Manuel Romero «El Cotorro», Vanes-

sa González y Antonio Carmona. A

la guitarra estarán Jesús Sarrías, An-

tonio Cáceres y Eligio Álvarez. B.M.

Comienza el Festival

de Flamenco

El servicio municipal de arqueología

ha utilizado un drone equipado con

cámara para realizar fotografías aé-

reas de los yacimientos de «Cerro

Gordo» y el de «El Negrón». Con esta

iniciativa se pretende realizar un se-

guimiento de ambos yacimientos y

obtener información para conocer

su estado de conservación tras las

diferentes labores agrícolas que se

realizan a lo largo del año. B.M.

Un drone para fotografiar

yacimientos del pasado

PEDRERA

GILENA

El Rubio · El Saucejo · Estepa · Gilena · Herrera · La Roda de Andalucía · Osuna

B.MORENO

OSUNA

S

entado en el porche de su casa

de Las Montesinas Rafael Pra-

das hace un repaso a su vida y

reconoce sentirse satisfecho.

Han pasado doce años desde su jubila-

ción y en compañía de uno de sus diez

nietos, «es el quinto Rafael Pradas»,

apunta, disfruta de una hermosa vista

de Osuna que se puede ver a pocos ki-

lómetros en el horizonte. Una tranqui-

lidadmás quemerecida tras dedicar 37

años de su vida a asistir en el parto ami-

les demujeres ursaonenses y de los pue-

blos de la Sierra Sur.

Cuando Rafael volvió al pueblo en

1966 ya convertido en un joven gine-

cólogo comenzó a sembrar las prime-

ras semillas de la asistencia sanitaria

moderna durante el embarazo y el par-

to. Su retorno sirvió para cubrir un va-

cío que prácticamente se encargaban

de solventar las diferentes parteras

que existían en los pueblos. «Todo el

proceso del embarazo ha cambiado

muchísimo, entonces no existían tan-

tos ginecólogos y las encargadas de

ayudar a parir a las madres en sus ca-

sas eran mujeres que tenían nociones

del parto» explica. Para esas parteras

sólo guarda palabras de alabanza y va-

lentía, él mismo vino al mundo con la

ayuda de una en El Rubio.

Del candil al quirófano

Cuando era muy pequeño ayudaba a

sus padres a trabajar en el campo. Re-

cuerda con cariño como cuidar de los

pavos, aventar las parvas aprovechan-

do las mareas de viento o dormir en la

paja fresca no le quitaba ánimos ni a

él ni a sus hermanos para estudiar por

la noche. «Nuestros padres nos ense-

ñaban a calcular y a escribir a la luz

de candiles». En especial su madre le

animaba mucho para que estudiaran.

Cuando se fue a Sevilla asegura que

quería ser cirujano por la influencia

que le habían creado las novelas y las

películas. De hecho estuvo como in-

terno de cirugía, pero entonces se que-

dó enamorado de la especialidad de

ginecología y en especial de la obste-

tricia, donde contó con las enseñan-

zas del catedrático José María Bedo-

ya. Las historias y anécdotas de ese

periodo son casi incontables. Recuer-

da cómo le permitieron realizar uno

de sus primeros partos porque daban

al bebé por fallecido: «Apliqué todas

la técnicas que me habían enseñado y

cuando cogí al niño en mis manos co-

menzó a llorar por lo que todos nos

emocionamos mucho», dice. En ese

periodo viviría también la riada del

Tamarguillo mientras hacía guardia

en el Hospital de las Cinco Llagas. Ade-

más conocería a la mujer de su vida,

Isabel Jiménez, que trabajaba como

ATS en la Cruz Roja de Capuchinos.

Del primer al último parto

El médico reconoce que las emocio-

nes y la tensión que sufría durante los

partos fue la misma desde sus prime-

ras prácticas hasta la última. «Por mu-

cha experiencia que tengas hay que

tomar decisiones importantes en se-

gundos». Y aunque la modernización

en el campo con la llegada de nuevos

elementos técnicos fue de utilidad, re-

cuerda que las deficiencias del pasa-

do se suplían con buena voluntad.

El vivió los años en los que el médi-

co tenía que conocer el estado del bebé

colocando la «trompetilla» (un simple

estetoscopio) o sus manos en la barri-

ga de la embarazada. «Era la única for-

ma de comprobar si el bebé se movía

o estaba en buen estado». Nunca fal-

taba una hervidora en el quirófano

para esterilizar las herramientas de

trabajo. Y después sirvió de punta de

lanza para introducir todo tipo de ade-

lantos y prácticas sanitarias moder-

nas que mejoraban las tradicionales.

En ese sentido destaca la importancia

de las ecografías. Para Rafael fue un

grandioso adelanto que aportó segu-

ridad a lamadre y al bebé, y cierta tran-

quilidad a los profesionales.

El ginecólogo Rafael Pradas asistió a

miles de madres en la Sierra Sur

durante casi 40 años

Las manos que

esperaban a la vida

B.M.

Rafael Pradas frente a la casa donde vivieron sus abuelos y sus padres y donde se crió cuando era un niño

De casa a un centro médico

Entre sus logros históricos

cita que pudo convencer a

muchas familias de que era

mejor parir en un hospital

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JUEVES, 23 DE JULIO DE 2015

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