Conocimientos técnidos IGB

Física

La protección catódica por el método de ánodos reactivos consiste en la creación de una pila en la que el cátodo es la estructura metálica que se va a proteger y el ánodo otro metal más electronegativo. Si estos dos metales se unen eléctricamente y se sumergen o entierran en un mismo electrolito se establece un paso de corriente del metal más electropositivo al más electronegativo, y dentro del electrolito en sentido contrario, es decir, del metal más electronegativo (ánodo) al metal más electropositivo (cátodo) cerrándose el circuito y disolviéndose el metal del ánodo (corrosión) en el electrolito, quedando así protegido el metal del cátodo. Características de un ánodo de sacrificio Para presentar una menor resistencia a tierra y una mayor dispersión de corriente, los ánodos van empaquetados en un relleno de material conductor y conservante de la humedad (polvo de carbón, bentonita, etc.) denominado backfill. Los ánodos de magnesio ya se facilitan comercialmente con este backfill. Este método tiene la ventaja de ser relativamente económico y de instalación sencilla, pero en cambio tiene las desventajas de no proporcionar potenciales elevados, ya que el magnesio puede dar como máximo -1,55 V respecto al electrodo Cu/CuSO4, y de que las cantidades de corriente generadas son reducidas, de forma que si ha de protegerse una red de considerable extensión han de instalarse bastantes ánodos. Una de sus principales aplicaciones es la protección de tramos cortos, derivaciones y acometidas, aislados de la red protegida cuando no hay posibilidad de efectuar una derivación con esta. Protección por corriente impuesta o impresa Cuando es insuficiente el potencial generado por ánodos reactivos y es importante la extensión de la red que ha de protegerse, ha de recurrirse al empleo de la denominada corriente impresa. Esta corriente, que es continua, se obtiene a partir de la red de baja tensión en corriente alterna (380, 220 o 125 voltios) transformada a una tensión más baja y rectificada. Todo este proceso se realiza en unos aparatos llamados transforrectificadores (también llamados estaciones de protección catódica o EPC), cuyo polo positivo va unido a un lecho dispersor (ánodo), y su polo negativo conectado a la estructura que se va a proteger (cátodo), hallándose todo ello (ánodo y cátodo) inmerso en un electrolito (tierra, agua de mar, etc.). En el caso de tuberías enterradas, el polo positivo va unido a un lecho dispersor de corriente formado por varios ánodos, y el polo negativo a la tubería que se va a proteger. El funcionamiento del sistema es el siguiente: la corriente que sale por el polo positivo del transforrectificador pasa al suelo (electrolito) a través del lecho dispersor formado por

67

Made with FlippingBook Ebook Creator