FARMACOLOGIA

Farmacología • Analgésicos narcóticos

que la morfina. Posteriormente, es eliminado por el riñón. En presencia de insuficiencia hepática o renal es necesario disminuir la dosis.

Excepto en el caso de la metadona, no se eliminan significativamente por leche materna; sin embargo, sí que pasan ampliamente la barrera placentaria, por lo que se han comunicado síntomas de abstinencia en neonatos de madres a las que se administraban mórficos durante el embarazo.

Vías de administración y dosis

En administración oral, la dosis inicial habitual de morfina es de 20-60 mg diarios. Puede administrarse en forma de morfina oral 5-10 mg cada cuatro horas. Si se toleran, estas dosis pueden verse incrementadas sustancialmente. En la actualidad se dispone de preparados de morfina oral de liberación sostenida que pueden administrarse a intervalos de 8-12 horas.

El rango de dosis intravenosa suele estar entre 2 y 10 mg, que debe administrarse en 4-5 minutos, con una duración de acción de alrededor de dos horas.

Aproximadamente, 60 mg de morfina por vía oral equivalen a 10 mg por vía intravenosa.

Aunque hay muchos compuestos semejantes a la morfina, no se ha demostrado que ninguno sea clínica mente superior en el alivio del dolor. Las reacciones de un paciente en particular pueden variar enormemen te entre diferentes mórficos. Por ello, si surgen problemas con un fármaco, deberá probarse con otro. En el Cuadro 4 se muestra la equivalencia entre algunos mórficos.

Cuadro 4. Equivalencia aproximada entre analgésicos opiáceos (comparada con 30 mg de morfina)

Dosis equivalente en preparaciones de liberación inmediata

Fármaco

Ratio frente a 30 mg de morfina oral

Morfina

30 mg

1:1

Hidromorfona

7,5 mg

4:1

Oxicodona

20 mg

1,5:1

Tramadol

300 mg

0,1:1

Tapentadol

75 mg

0,4:1

Si es posible, hay que controlar el dolor mediante mórficos administrados por vía oral. Seguidamente, ha de ensayarse la vía rectal, subcutánea, intramuscular, intravenosa y finalmente intratecal-epidural. La vía subcutánea es idónea para el control del dolor posquirúrgico. El descenso de dosis tras un tratamiento prolongado tiene que ser progresivo. Puede reducirse un 50% cada 2-3 días e interrumpirse finalmente sin que aparezca síndrome de abstinencia. En el Cuadro 5 se exponen los distintos tipos de opiáceos, se mencionan los principales analgésicos y se describen sus características.

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