FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos para el asma y otras patologías pulmonares
La prueba funcional de elección en el diagnóstico del asma es la espirometría. Sirve para la determinación de la presencia de obstrucción al flujo aéreo y los principales parámetros empleados son el volumen es piratorio forzado en el primer segundo (FEV 1 ) y la capacidad vital forzada (FVC). La obstrucción se define como el cociente FEV 1 /FVC por debajo del límite inferior de los valores de referencia, establecido de forma arbitraria en 0,7. La prueba de broncodilatación se utiliza para estudiar la reversibilidad de la obstrucción bronquial y consiste en la administración de un broncodilatador (p. ej.: 4 inhalaciones sucesivas de 100 μg de salbutamol) y repetir la espirometría a los 15 minutos. Se considera como respuesta broncodilatadora positiva un aumento del FEV 1 ≥ 12% y ≥ 200 ml respecto al valor inicial. No obstante, hay que tener en cuenta que no todos los pacientes con asma presentan reversibilidad de la obstrucción de la vía aérea. Otra característica del asma es la hiperreactividad bronquial que funcionalmente se determina mediante la prueba de provocación bronquial específica, de especial utilidad en los pacientes en los que se sospecha de asma, pero que tienen una función pulmonar normal. Se mide la sensibilidad del paciente a agentes que provocan la respuesta bronquial de forma directa, como la metacolina o la histamina, o indirectamente, como la adenosina monofosfato, el manitol o la solución salina hipertónica; el parámetro a considerar es la dosis o concentración del agente empleado que produce una disminución del 20% en el FEV 1 respecto al valor obtenido tras la administración del diluyente. ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es un término empleado para designar varias patologías respiratorias crónicas caracterizadas por tos, hipersecreción de moco, disnea y alteración del intercambio gaseoso. La disminución progresiva y a menudo irreversible del flujo aéreo es la principal característica diferencial con el asma, en la que la obstrucción bronquial es, en la mayoría de los casos, un proceso reversible. La EPOC es una de las principales causas de incapacidad en todo el mundo y, según el estudio Global Bur den Disease 2019, la tercera causa de muerte más frecuente . Existe una tendencia notablemente cre ciente en su prevalencia y también en las tasas de morbimortalidad. Estudios realizados en España estiman una prevalencia de la EPOC del 11,8% o del 6,0%, dependiendo de los criterios diagnósticos considerados. Esto, sumado a los grandes costes sanitarios asociados a esta enfermedad, hacen de la EPOC un destacado problema sanitario a escala mundial. Las tres patologías específicas de la EPOC son el asma, la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, las dos últimas claramente relacionadas con el consumo de tabaco y, en menor medida, con la inhalación de contaminantes atmosféricos. La bronquitis crónica se define clínicamente por la presencia de tos y expec toración durante más de tres meses al año y al menos dos años consecutivos. La inflamación afecta fun damentalmente a las vías respiratorias bajas y al parénquima pulmonar y se caracteriza por el aumento de las poblaciones de macrófagos, neutrófilos y linfocitos T CD8 (Cuadro 1). El exceso de producción de moco obstruye parcialmente la vía aérea, originando los signos característicos de disnea y tos. La aparición de una tos productiva al despertarse puede ser un signo temprano de bronquitis. El intercambio gaseoso también puede estar deteriorado, de ahí la respiración sibilante y la reducción de la tolerancia al ejercicio frecuentes en los pacientes con EPOC. El exceso de moco en las vías respiratorias favorece la colonización microbiana de la mucosa y el desarrollo relativamente frecuente de infecciones pulmonares. Patogenia
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