FARMACOLOGIA

Farmacología • Quimioterápicos antiinfecciosos

A pesar de esto, las quinolonas se siguen utilizando con frecuencia y son eficaces para tratar infecciones graves. El desarrollo de nuevas quinolonas o fármacos con mecanismos similares, utilizados con las indica ciones adecuadas, harán que este grupo farmacológico siga siendo un arma importante para combatir la patología infecciosa. En marzo de 2019, la EMA publicó un documento en el que se revisaron las indicaciones de las quinolonas para minimizar el riesgo de reacciones adversas conocidas de larga duración, incapacitantes y potencialmen te irreversibles, teniendo en cuenta el riesgo-beneficio de estas indicaciones. Aunque se mantienen algunas indicaciones convencionales, otras se han modificado para restringir el uso indiscriminado y muchas se han eliminado. Fue la primera indicación y una de las más importantes. Las características de las quinolonas que las hacían ideales para este tipo de infecciones eran las siguientes: excreción renal activa, alcanzando altas concen traciones en orina, tejido renal y tejido prostático; vida media larga; efecto bactericida frente a la mayoría de los patógenos urinarios; posibilidad de administración oral; prevención de la bacteriemia secundaria; no inducían resistencias plasmídicas y no alteraban la flora normal del intestino y la vagina. El incremento de cepas de Escherichia coli , microorganismo que con más frecuencia produce infecciones urinarias, resistentes a fluorquinolonas en todo el mundo, ha hecho que hayan sido desplazadas por cefa losporinas de tercera generación. La EMA en la revisión de 2019 mantiene sin restricción la indicación de fluorquinolonas en infecciones complicadas del tracto urinario/pielonefritis, con la excepción de pefloxacino, por su baja excreción urinaria y actividad reducida frente a las bacterias que con frecuencia producen esta infección. Las indicaciones convencionales de las fluorquinolonas en casos de infecciones urinarias bajas no compli cadas, como la cistitis aguda y la cistitis recidivante en la mujer, se han modificado para restringir su uso a cuando se considere inadecuado emplear otros antibacterianos recomendados habitualmente para el tratamiento de estas infecciones. Esta restricción como tratamiento de última línea se justifica porque las cistitis agudas pueden tener un curso autolimitado y el uso de ibuprofeno puede favorecer la recuperación sin utilizar antibióticos en dos tercios de las mujeres con infección urinaria no complicada. Sin embargo, el riesgo de evolución a pielonefritis en las pacientes que no utilizan antibióticos hace que no se considere como opción de manejo válida, dado que las cistitis recurrentes no son infecciones graves ni potencialmente mortales, y el riesgo de desarrollo rápido de resistencias cuando se emplean como tratamiento de primera línea justifica también esta restricción de uso a cuando no se disponga de opciones terapéuticas alternativas. El norfloxacino es menos eficaz que el resto de las fluorquinolonas y se debe emplear solo para el tratamien to de las infecciones urinarias no complicadas (cistitis). Como se ha indicado, EMA recomendó en 2019 la retirada de las quinolonas de primera generación como el ácido pipemídico y el ácido nalidíxico. Las quinolonas se han utilizado durante muchos años para prevenir las recurrencias y exacerbaciones (in fecciones sistémicas, pielonefritis, etc.) en mujeres con infecciones urinarias de repetición no complicadas. Este problema es muy frecuente, aunque el tracto urinario sea anatómica y funcionalmente normal. La Asociación Europea de Urología recomienda inicialmente pautas de modificación del comportamiento (me didas higiénico-dietéticas) y medidas no antimicrobianas (D-manosa, arándanos, vacuna) antes de recurrir a cualquier antimicrobiano. Los antibióticos solo se deberían utilizar cuando estas medidas no hayan tenido Infecciones del tracto urinario

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