FARMACOLOGIA

Farmacología • Quimioterápicos antiinfecciosos

éxito. El balance riesgo-beneficio de usar quinolonas para estas indicaciones se considera negativa y han sido eliminadas.

Las quinolonas también han sido usadas con frecuencia para la profilaxis quirúrgica en urología, para evitar bacteriemias, infecciones urinarias, etc., tras la instrumentación urológica (cambios de sonda, dilataciones, entre otros), en la cirugía transuretral y en la biopsia transrectal de próstata. Esta indicación también fue eliminada en 2019.

Enfermedades de transmisión sexual e infecciones urogenitales

Las quinolonas están indicadas para el tratamiento de las uretritis, orquiepididimitis, prostatitis, cervicitis e infecciones ginecológicas.

El ciprofloxacino y el ofloxacino en dosis únicas son eficaces para el tratamiento de la infección gonocócica no complicada producida por Neisseria gonorrhoeae productora de penicilinasa, logrando erradicar la infec ción no solo uretral o cervical, sino también faríngea y anorrectal. La aparición de resistencias del gonococo a las nuevas quinolonas es rara, aunque se han descrito cepas resistentes. El ofloxacino tiene buena actividad frente a Chlamydia trachomatis , por lo que se utiliza en la uretritis y cer vicitis producida por este germen. Las quinolonas están indicadas en el tratamiento de las orquiepididimitis y en el chancro blando. En las prostatitis bacterianas aguda y crónica, incluyendo formas graves, no se debe utilizar pefloxacino por la baja actividad antibacteriana frente a patógenos atípicos de transmisión sexual como Mycoplasma hominis y Chlamydia trachomatis o Ureaplasma urealyticum y frente a Pseudomonas . Si no se demuestra infección bacteriana, como en la prostatitis no bacteriana crónica, no se deben prescribir. Las infecciones vaginales aeróbicas se originan habitualmente por estreptococos del grupo B, Escherichia coli , Staphylococcus aureus y Enterococcus faecalis . El tratamiento de las vaginitis debe combinar antibió tico, esteroides para tratar el componente inflamatorio y estrógenos para tratar el componente atrófico y, en caso de que se aísle Candida , se tienen que utilizar antifúngicos. Los lavados vaginales con povidona yodada alivian los síntomas, pero no resuelven la infección bacteriana. Se aconsejan antibióticos tópicos, no absorbibles y de amplio espectro que cubran microorganismos aerobios entéricos, gram positivos y gram negativos como kanamicina, desaconsejándose el uso de antibióticos orales. Las fluorquinolonas se han indicado en casos graves y/o complicados de vaginitis estafilocócica y estreptocócica macular, desaconse jándose también este uso en la actualidad. Las fluorquinolonas mantienen las indicaciones para el tratamiento de infecciones pulmonares crónicas debidas a Pseudomonas aeruginosa y otras bacterias en pacientes adultos con fibrosis quística o en la bronquiectasia/neumonía por bacterias gram negativas y asociada a otras drogas en el tratamiento de la tuberculosis. El patógeno predominante en las exacerbaciones broncopulmonares de la fibrosis quística es Pseudomonas aeruginosa , aunque también pueden estar involucradas especies de Streptococcus que tienen sensibilidad moderada al pefloxacino, por lo que las quinolonas de elección en estos casos deben ser levofloxacino o moxifloxacino. Infecciones respiratorias de vías bajas

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