FARMACOLOGIA

Farmacología • Interacciones entre fármacos y alimentos

En la absorción es donde se van a originar la mayor parte de las interacciones farmacocinéticas. Los alimen tos producen un retraso en el vaciamiento gástrico, lo que enlentece la absorción intestinal. El medicamento que se administra por vía oral con alimentos llega al estómago y posteriormente se origina el vaciado gás trico que permitirá el paso del fármaco al intestino delgado, que es donde se lleva a cabo en muchos casos la absorción. Los alimentos sólidos y principalmente los ricos en fibra retrasan la entrada del fármaco en el duodeno, lo cual va a disminuir la velocidad de absorción e intervenir en el efecto por condicionar los niveles de fármaco en sangre. Estos niveles están influidos fundamentalmente por el ritmo del tránsito gastroduo denal y el tamaño de las partículas del fármaco; estas si son pequeñas, se vierten al intestino delgado con el alimento, pero las grandes se retienen hasta que la digestión gástrica se completa. Este tipo de interacción adquiere especial relevancia en determinados casos, como, por ejemplo, la absorción disminuida de los bifosfonatos (cuya biodisponibilidad oral es muy baja) en presencia de alimentos. Cuando los medicamentos se ingieren por vía oral solo con agua, la curva de concentración plasmática es más estable en el tiempo, por lo que la recomendación tradicional de ingerir los medicamentos con agua y con el estómago vacío asegura en la mayoría de los casos una absorción óptima. En otras ocasiones se produce un aumento de la biodisponibilidad del fármaco. Así, los fármacos lipofílicos incrementan su absorción si se administran con alimentos grasos; esto sucede, por ejemplo, con el antifún gico griseofulvina. Por otro lado, con algunos fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que pueden causar alteraciones gastrointestinales (como irritación), su administración con alimentos puede disminuir el riesgo de aparición de este efecto secundario. A veces se produce competencia por los sitios de absorción (por el transportador), como ocurre entre los aminoácidos de la dieta y el antiparkinsoniano levodopa.

Distribución

Cuando el fármaco ya ha pasado a la sangre, se distribuye por todo el organismo y en la sangre puede ir unido a proteínas plasmáticas, fundamentalmente la albúmina. Una dieta baja en proteínas durante pe riodos prolongados puede reducir la concentración de albúmina en sangre y por ello disminuir la unión fármaco-proteína, aumentando la fracción de fármaco libre y por tanto activo, incrementando el efecto y por ello el riesgo de efectos secundarios.

La hipoalbuminemia puede afectar a fármacos como los anticoagulantes orales, salicilatos, fenitoína, feno barbital y rifampicina, que se unen en un alto porcentaje a las proteínas plasmáticas.

Metabolismo

En los alimentos puede haber sustancias capaces de interferir en el metabolismo de algunos fármacos. Un ejemplo típico es la inhibición del citocromo P-450 producida por flavonoides como la naringina, presente en el zumo de pomelo, que origina un aumento de los niveles hemáticos de fármacos como las estatinas al inhibir su metabolismo y de algunos antagonistas de los canales de calcio como felodipino, nifedipino, nimodipino, nisoldipino, nitrendipino, amlodipino y verapamilo. Los preparados de soja contienen fitoes trógenos, principalmente la ipriflavona. Esta actúa como inhibidor de las isoenzimas CYP1A2 y CYP2C9, que puede ocasionar un aumento de las concentraciones plasmáticas de algunos fármacos como clozapina, haloperidol, olanzapina y tacrina, celecoxib, fenitoína, etc. (Madurga et al., 2018).

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