FARMACOLOGIA
Farmacología • Fármacos en el embarazo
• Antihistamínicos de primera generación (clorfeniramina, dexclorfeniramina, hidroxizina, dimenhidri nato, prometazina): tienen un efecto antihistamínico de corta duración, pero están asociados a sedación y efectos anticolinérgicos (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento y retención urinaria). • Antihistamínicos de segunda generación (cetirizina, loratadina, ebastina): pese a la probabilidad de provocar taquicardia y prolongación del intervalo QT, se caracterizan por ser más selectivos que sus ante cesores, tener acción prolongada y no provocar efectos sedantes ni anticolinérgicos.
Cuadro 6. Antihistamínicos y embarazo
Recomendaciones en el embarazo (ficha técnica de la Agencia Española del Medicamento -AEMPS-) Clorfeniramina (de elección): estudios en animales no han demostrado efectos adversos fetales. No se han realizado estudios controlados en humanos Dexclorfeniramina: solo utilizar en los dos primeros trimestres si es estrictamente necesario. No debe administrarse en el tercer trimestre del embarazo Hidroxicina: contraindicada en embarazo. No hay datos fiables sobre su uso en mujeres embarazadas. Estudios en animales han mostrado toxicidad en la reproducción Dimenhidrinato: aunque parece remota la posibilidad de dañar al feto, solo se
Tipos
Primera generación
debe emplear cuando los beneficios superen los posibles riesgos Prometazina: no se recomienda su administración en el embarazo
Loratadina: como medida de precaución, es preferible evitar su uso en el embarazo Cetirizina: se debe tener precaución cuando se prescribe a mujeres embarazadas Ebastina: como precaución es preferible evitar su uso en el embarazo
Segunda generación
La falta de estudios controlados en mujeres embarazadas provoca que solo puedan realizarse recomendacio nes a partir de la evidencia disponible en animales y la valoración del riesgo-beneficio de cada mujer gestante en particular. Dado que ningún antihistamínico se considera completamente seguro durante el embarazo, se recomienda evitarlos siempre que sea posible y, más aún, en el primer trimestre de la gestación. Cuando los beneficios de tratar con antihistamínicos superan los riesgos, la clorfeniramina se erige como el fármaco de elección por su dilatada trayectoria como fármaco de primera línea en mujeres gestantes. En aquellas mujeres grávidas con mala tolerancia a este antagonista de la histamina, se debe considerar la prescripción de antihistamínicos de segunda generación como la loratadina o la cetirizina. La hidroxicina está contraindicada durante la gestación. Su administración en las últimas semanas gestacio nales o en el propio parto atraviesa la barrera placentaria y puede dar lugar a efectos neonatales adversos tales como la hipotonía, depresión del sistema nervioso central (SNC), síntomas extrapiramidales, movimien tos clónicos, hipoxia y retención urinaria. Del mismo modo, tampoco se recomienda el uso de prometazina durante el embarazo por su alta capacidad de atravesar la barrera placentaria y estar asociada a inhibición de la agregación plaquetaria y malforma ciones cardiovasculares fetales cuando se administra en las dos semanas previas al parto. El dimenhidrinato solo debe prescribirse si los beneficios superan los riesgos, dado que su uso en las dos últimas semanas de gestación puede asociarse a fibroplastia retrolenticular en prematuros.
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