Gurmé Cordoba 19 Otoño 2025

Mi día libre en...

Mi día libre en...

Aprovechando su día libre dentro de los apreta dísimos horarios de un cocinero, José Luis Salcedo visita Picnic, restaurante al que ya iba de pequeño y al que ha llevado también a sus hijos. En el pasaje de Rumasa se encuentra el famoso restaurante del que conoce todos y cada uno de sus platos. Sin faltar ni uno. ¿Qué será hoy? ¿Steak tartar? ¿Hongos al parmen tier? ¿Cocochas? La carta de Picnic sigue fiel a su esencia: sencillez y respeto al producto. Es un lugar que nunca falla. ¿Suele ir a sitios de hostelería en su día libre? ¿Quedan ganas tras el duro trabajo en el negocio propio? Siempre salgo. Casi todos los días de descan so. Me quedo muy pocas veces en casa. Me gusta ver a los compañeros y llevarme bien con ellos.. ¿Qué sitios suele visitar más? Me gusta sobre todo lo clásico, lo de toda la vida, sobre todo sitios donde la comida sea casera. En general me gustan mucha variedad de lugares, desde El Correo a Noor, de Paco Morales. También me encantan El Pisto, Taberna Góngora o Casa de Manolete. Además los considero amigos. ¿Cuándo conoció Picnic? Ya venía de nene. Mi padre era muy amigo de Antonio Canals, el padre de Marta. Para mí Picnic fue el mejor restaurante que había en Córdoba, sobre todo en innovación, al introdu cir, por ejemplo, el steak tartar, hongo parmen tier o cocochas, algo que no era habitual enton ces. Rompió con lo tradicional. A mi padre, como digo, le encantaba. Venía por tanto en familia. ¿Qué recuerdos tiene? Ha cambiado poco, y los platos siguen siendo tan buenos que abren el apetito cuando llegas. Veníamos tanto que muchas veces nos reser vaban la mesa sin ni siquiera saber si vendría mos, sobre todo cuando el descanso era los jueves, que ahora lo tenemos los martes. Era como saber que te sentarías en un clásico. Luego he traído a mis hijos, que ahora tienen 19 y 22 años. Ya vinieron dentro de la barriga de mi mujer.

¿Qué platos destacaría de Picnic? Me gustan todos, hasta el punto de que los he probado todos. Me quedo con los menciona dos steak tartar –que creo es único– , los hon gos parmentier y las cocochas de merluza. Hace poco más de dos años, y tras muchísi mo en el negocio familiar de la Taberna San Cristóbal, abrió Taberna Salcedo junto a su hermano, ¿cómo ha ido la trayectoria del negocio? Nos costó mucho irnos, porque hemos estado allí toda la vida. Y los primeros seis meses fue ron criminales. ¿En qué sentido? Seis meses a tope con todo nuevo, desde el equipo a la cocina. Un follón hasta que te adap tas. Luego ha ido todo muy bien, y la gente nos ha ayudado mucho. Hemos mantenido la coci na de la Taberna San Cristóbal en un sitio más moderno. Además el local es más amplio y tiene terraza, en el otro estábamos más ence rrados. [La historia de la Taberna San Cristóbal, ubicada en el barrio de Ciudad Jardín de Córdoba, es un ejemplo de continuidad familiar en la hostelería local. Su historia se remonta al año 1942, cuando los bisabuelos y abuelos de José Luis Salcedo abrieron el Bar Salcedo en la zona conocida como Olivos Borrachos. En aquella época, el negocio se centraba en el vino, que se solía pagar por sema nas, y en pequeñas comidas. Fue también uno de los primeros bares en introducir tapas, impulsa dos por la proximidad a la fábrica de Electromecánicas, además de introducir innova ciones curiosas como la venta de café de contra bando que llegaba vía tren gracias a una cafetera traída desde Alemania. En 1967 la familia decidió trasladarse a Ciudad Jardín, un barrio en expansión que ofrecía nuevas oportunidades. Allí nació la Taberna San Cristóbal, concebida como una prolongación del Bar Salcedo original. A partir de los años 70, el local evolucionó hacia el concepto de taberna tradicio nal con una carta más sólida y cuidada, que ha mantenido hasta hoy. La ambientación taurina, característica inmutable del establecimiento, se

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