Gurmé Cordoba 19 Otoño 2025

Psicólogos de barra

Psicólogos de barra

Con una estética de gran solera, con presen cia de la Semana Santa y los toros, como es obligado en Córdoba, la Taberna Góngora va camino del medio siglo. A la chita callando, y con una excelente labor por parte ya de dos generaciones, quizá en un futuro, quién sabe, haya una tercera. Sobre esas cuestiones, gas tronomía y, por supuesto, psicología de barra, hablamos con sus responsables, taberneros de pro capaces de combinar su tarea de la Olga Buzón: Ha consistido básicamente en ampliar la cocina, que se había quedado pequeña, arreglar las escaleras internas, poner mobiliario nuevo, hacer una pequeña obra en la barra para que haya un rinconcito también nuevo y arreglar la bodega, que no se podía visitar, y ahora tiene algunas mesas para dis frutarla. Óscar Ruiz: Allí teníamos las botas de vino de la bodega que nos sirve, Lara.Es una costum bre de las tabernas cordobesas de toda la vida lo de tener sus pequeñas bodeguitas. En esas botas tenemos fino, amontillado y Pedro Ximénez. De hecho nuestro vino de la casa es fino Lara sin filtrar. Esta bodega, hasta ahora, no estaba abierta. Buzón: La reforma estaba pensada desde antes de la pandemia, pero llegó el covid y lo retrasó. Este cambio se une a otro importante reali zado hace tres años, cuando dejaron los desayunos, siendo Góngora un lugar atestado de gente desde bien temprano en busca de su café y tostadas. Ruiz: Fue la decisión empresarial más dura que he tomado, ya que había gente a la que le está bamos poniendo los desayunos desde hace treinta años. Todavía algunos no me saludan por la calle. Me dicen: saludo a tu mujer, pero a ti no [ríe]. Buzón: Es que se llenaban en los desayunos los tres salones. Ruiz: Sencillamente no llegábamos, era agota dor. Estábamos aquí desde primera hora de la mañana hasta la madrugada. Ahora estamos desde primera hora, pero elaborando los platos, cocina a la atención en las mesas. ¿En qué ha consistido la reforma?

¿Fue usted alemán? Ruiz: Fui alemán, porque nací allí y mi hermano mayor también. Yo tenía meses, pero mi her mano iba ya al colegio. Y mis padres tuvieron que tomar la decisión de volver o ya hacer su vida allí. Optaron por venirse. Mi madre había sido cocinera, pero mi padre no había trabajado nunca en la hostelería. Y deciden arriesgarse con la taberna. Ruiz: No, mi padre venía con un puesto de tra bajo buscado por la Ford en Valencia, y con piso comprado allí. Pero algo no le gustó de Valencia y se vino para acá, donde tenía fami lia. ¿Por qué escogieron este inmueble? Ruiz: Primero se fueron a un local en la calle Góngora, donde está Cortés ahora mismo. Hubo un problema con el alquiler y compró esta casa. Aquí empezó a funcionar el negocio de distinta manera. Allí eran desayunos a tope y algunas tapas a mediodía. Pero aquí la ten dencia fue a tener cada vez más tapas. Desde sus inicios, la Taberna Góngora se hizo conocidísima y es uno de los lugares más concurridos de Córdoba. ¿Cuáles son sus fortalezas? Buzón: Calidad-precio. El precio lo ajustamos lo más posible, con una buena calidad y buenas cantidades también. Y el boca a oído hizo el resto, sobre todo cuando no había redes socia les. ¿Cuándo se incorporaron ustedes al nego cio? Ruiz: Yo de siempre porque nunca me desvin culé. Trabajé una temporada fuera como mecá nico de máquinas de juego, pero venía a ayudar los fines de semana. Dejé ese otro trabajo sobre el 2001 o 2002, y ya me dediqué sólo a esto. Buzón: Yo me incorporé en el 2008. Trabajaba en una constructora y llegó la crisis inmobilia ria, así que me quedé en paro. Empecé a venir los fines de semana con mis suegros. Empecé en la cocina pelando patatas.

a otro ritmo. Es que estuve a punto de dormir me dos veces en el coche al volver a casa, y vivimos aquí al lado, en Santa Marina [nota de la redacción: entre la Taberna Góngora y la igle sia de Santa Marina hay aproximadamente un kilómetro]. La edad te empuja y tu cuerpo dice: hasta aquí llego. ¿Ha influido en la carta y la oferta tanto qui tar el desayuno como reformar el local? Buzón: Se mantiene igual. Intentamos, cada cierto tiempo, meter algún plato nuevo. Ruiz: Lo básico no se cambia nunca. Eso sí, cuando mis padres pusieron la taberna, habría unos diez platos, ahora tenemos treinta. Hay que adaptarse al mercado o el mercado te des truye. Sus padres, Manuel Ruiz y Teresa Vera, pusieron la taberna en 1978. Ruiz: Mis padres se fueron a trabajar a Alemania, se conocieron y casaron allí…

Hoy día hay que sacarse un carné por todo, lo mismo me lo tengo que sacar y puedo dar cursos de formación de tabernero sieso cordobés Óscar Ruiz

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