La iniciación a los deportes individuales: el Modelo Ludotécnico y sus posibilidades

Dos trabajos en el contexto luso-hispano (Calderón y Rolim, 2014; Rolim et al., 2010) han analizado diferentes materiales autoconstruidos para la iniciación al atletismo en función de las características que deben cumplir según Méndez-Giménez (2008): seguridad, durabilidad, manejabilidad, estética, traslado-mantenimiento y rentabilidad. Estos autores reconocieron los materiales autoconstruidos como favorecedores del proceso de enseñanza y aprendizaje de las habilidades, y enfatizaron que no eran precisos los materiales específicos del atletismo de rendimiento para poder realizar un proceso de iniciación (Calderón y Rolim, 2014; Rolim y Calderón, 2020). A pesar de estas conexiones incipientes entre el MLT y el MAM, y la enorme cantidad de propuestas de equipamiento para abordar el atletismo con material alternativo o reciclado disponibles en internet, hasta donde sabemos, solo una publicación didáctica ha fusionado ambos enfoques y la investigación sobre la hibridación de estos modelos es inexistente. En relación a las propuestas didáctica, Cañas-Encinas y Manrique-Arribas (2021) publicaron una experiencia de iniciación al lanzamiento de jabalina mediante el MLT con jabalinas construidas (churros de piscina). Los autores concluyeron que el alumnado valoró positivamente la manera en la que se trabajó el lanzamiento de jabalina y que la propuesta se vio potenciada por la hibridación metodológica realizada. Sin embargo, la duración de la experiencia fue muy corta (solo dos sesiones) y los autores declararon no poder involucrar al alumnado en la construcción de las jabalinas, lo que supone a una aplicación limitada del MAM. En resumen, mediante la hibridación del MLT y el MAM los docentes y entrenadores deportivos podrían generar un entorno de aprendizaje lúdico y participativo que involucra a los estudiantes/deportistas en la autoconstrucción del equipamiento con recursos accesibles para simplificar las habilidades técnicas y multiplicar el compromiso motor. 2. Metodología y evaluación En la Figura 1 resumimos los pasos a tener en cuenta para la implementación del MAM (Méndez Giménez, 2024). En la presente hibridación, estos pasos o etapas se vincularán con la estructura de la sesión del MLT. Algunas actividades del MAM deben ser anticipadas con respecto al desarrollo de la unidad o situación de aprendizaje, como el acopio de las materias primas e instrumentos (para lo que involucramos al alumnado y las familias) y, en su caso, la construcción en casa de los artefactos con apoyo de videotutoriales. El docente deberá tomar decisiones en este sentido, en función de la edad de los estudiantes, su nivel de autonomía y las sinergias generadas con las familias. Una vez construido el material, el docente debe supervisar la seguridad de los artefactos creados antes de comenzar a utilizarlos. El MAM puede generar un ambiente promotor de conciencia ambiental, especialmente cuando se utilizan recursos reutilizados y reciclados (como es el caso del cartón o bolsas de plástico en la unidad presentada). Como se ha anticipado, ambos modelos pedagógicos promueven la diversión y el disfrute del alumnado durante el aprendizaje. Implicar al estudiantado en la elaboración de los materiales puede promover un afecto positivo por los recursos, y un clima de inclusión, coeducación y participación activa de todos y todas. Programar adecuadamente el MAM requiere proponer actividades en las que se compartan públicamente los recursos generados, poniéndolos en valor e incidiendo en su cuidado y respeto. Estos materiales pueden y deben ser evaluados y, en su caso, devueltos al alumnado para que pueda seguir utilizándolos fuera del contexto escolar.

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