el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)

ambos casos. En esta ocasión, se plantea como un reto sin dar información de cómo lograrlo. Se debe recordar que sería fácil que los mejores portores se pusieran debajo para subir a los ágiles, pero si lo decidieran así, al cambiar las posiciones, el logro no se alcanzaría en el segundo intento. La idea es que aprendan a valorar a los miembros del grupo y combinen las mejores posiciones para que al cambiar de posición una mitad del grupo con la otra mitad, el logro de la figura la puedan conseguir. En definitiva, consiste en aprender a reconocer sus propias fortalezas y limitaciones y las de sus compañeros para, sin exclusión, alcanzar el logro grupal. Una vez hecho y cuando todos hayan pasado por todas las posiciones, el grupo inicial de cuatro personas se asociará con otro, formando uno de ocho integrantes. Se les planteará un nuevo reto a resolver que consistirá en buscar la forma de conseguir que la mitad del grupo esté arriba y la otra mitad abajo (sin ayudas), teniendo en cuenta que los que actúen como ágiles en primer lugar, lo harán posteriormente de portores y viceversa. El hecho de plantearles un problema en forma de reto sin darles la solución directamente (algo a lo que no están acostumbrados) generará algunas situaciones previsibles. Comprobaremos como, al principio, tenderán a tomar decisiones incorrectas (o al menos, poco eficientes) como por ejemplo la colocación de los portores en fila (lo que hace imposible la solución si cada ágil debe tener los pies apoyados en dos portores diferentes), a no agarrarse de las manos, etc. El resultado, en cualquier caso, es siempre el mismo: una estabilidad escasa que impide solucionar el problema planteado. Tras reflexionar en grupo y/o con el asesoramiento del profesor, la clase llegará a la solución correcta. Si los portores se colocan en círculo (en realidad formando un cuadrado esta vez) entrelazando sus brazos y agarrando sus manos con las de los compañeros, conseguirán crear una base de sustentación mucho más estable que permitirá que los ágiles suban arriba sin ningún problema. En este punto es cuando se llevará a la práctica el segundo tipo de actividad del MRPS denominada Escala verbal del nivel de responsabilidad propio. Como ya se explicó anteriormente, se utiliza con la intención de generar un proceso reflexivo y de mejora individual en el que el alumnado valora su nivel de responsabilidad en la participación en las figuras (ver Tabla 3). Se pretende que el alumnado se vaya centrando en valorar su nivel de respecto a los compañeros con preguntas como si ha levantado la mano para intervenir en las decisiones de grupo o ha recortado a un compañero cuando estaba en su turno de palabra; el nivel de participación y esfuerzo con cuestiones como si ha trabajado, aunque la tarea no fuera de tu gusto; el nivel de autonomía preguntando si ha seguido trabajando mientras el profesor no le miraba; o de ayuda a los demás con cuestiones como si ha respetado los turnos de los demás durante las tareas o si ha ayudado a que el logro se alcance. En este sentido, conseguir que conforme han trabajado en grupos de 8 o 16 reflexionen sobre su nivel de implicación, es clave para la mejora diaria, sobre todo, si se va a preguntar como grupo al finalizar la sesión. Y la sesión terminará con una acrobacia (ver Figura 4) final en la que participe toda la clase. Una en la que, con el elemento aprendido y logrado tanto individualmente como portor y ágil, como Continuemos con el ejemplo (Pérez-Pueyo et al., 2012, pp. 131-132):

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