el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)

El MRPS, a través de su estructura flexible y su enfoque integral , se presenta como una herramienta valiosa para fomentar el desarrollo de valores en los estudiantes, trascendiendo del ámbito académico y preparándolos para ser ciudadanos responsables y comprometidos en todos los aspectos de su vida. No solo propone una serie de niveles, sino que también plantea un proceso de aprendizaje a través del cual los estudiantes van internalizando y desarrollando los valores asociados a cada uno de ellos. Por su parte, el MAM se concibe como un enfoque integrador en la educación, en general, y en la EF, en particular (Méndez-Giménez, 2024b). Méndez-Giménez (2014a, 2024b) destacó seis pilares fundamentales del MAM: 1. Constructivismo y construccionismo. El MAM resalta tres principios fundamentales del aprendizaje desde la perspectiva constructivista (Perkins, 1999): a) el aprendizaje activo, en el que el estudiante participa activamente en el diseño, transformación y verificación del artefacto; b) el aprendizaje social, donde el estudiante construye, experimenta y evalúa el funcionamiento del artefacto en un contexto social; y c) el aprendizaje creativo, donde el estudiante se involucra en el diseño de artilugios, fomentando la imaginación y la generación de ideas divergentes. Desde la perspectiva del construccionismo (Papert y Harel, 1991), los estudiantes construyen su propio conocimiento a través de la creación de recursos materiales que luego utilizan socialmente (Papert, 1987, 1991). El construccionismo resalta la importancia de la acción en el proceso de aprendizaje, subrayando el valor de «aprender haciendo». El aprendizaje es más robusto y beneficioso cuando el estudiante participa conscientemente en una construcción pública de artefactos físicos o digitales (Papert, 1987). Al crear, experimentar, modificar y analizar artefactos, los estudiantes fortalecen su conocimiento y facilitan la construcción de nuevos aprendizajes. En este proceso, el estudiante se convierte en un constructor activo de su propio conocimiento. La creación de artefactos en EF implica una amplia gama de conocimientos, desde aspectos físicos y matemáticos hasta habilidades prácticas y de motricidad fina y gruesa, enriqueciendo así el aprendizaje de los estudiantes. 2. Proceso holístico. El MAM se presenta como un proceso integral que desafía al aprendiz en su totalidad, abarcando diversas dimensiones: artística, cognitiva, físico-motriz, afectiva y social. Esta aproximación holística satisface mejor la diversidad de intereses del alumnado en el aula. Además, el proceso de construcción puede plantearse como un reto personal o compartido, permitiendo atender tanto habilidades individuales como sociales. Por lo tanto, el modelo busca promover el desarrollo integral de la persona y facilitar la creación de proyectos interdisciplinares en los centros educativos, así como el abordaje de diversas competencias clave (sociales y cívicas, aprender a aprender...) 3. Funcionalidad. El MAM ofrece una solución viable para enfrentar la histórica y persistente problemática de escasez de recursos y medios educativos en EF. Su implementación se presenta como una herramienta particularmente útil y rentable para el cuerpo docente, especialmente en contextos de crisis económicas. Con un coste mínimo, permite acercar a los estudiantes a modalidades curriculares que requieren implementos o móviles a los que, de otro modo, no tendrían acceso. Durante la aplicación del modelo, se reutilizan objetos y se reciclan materiales desechados cuyo destino sería la basura, convirtiéndolos en valiosos materiales didácticos. 4. Implicación . La interacción del estudiante con los materiales convencionales de EF, generalmente propiedad del centro educativo, y los materiales autoconstruidos, propiedad del propio alumnado,

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