el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)

alumnado. Al ajustar las cualidades de los objetos (el tamaño, el peso, la forma, la estética…), se puede asegurar que cada estudiante, independientemente de su nivel de habilidad o necesidad, pueda participar activamente y disfrutar de las actividades. Por ejemplo, modificar los materiales empleados en los deportes adultos creando móviles e implementos más fáciles de manejar, y simplificando la dificultad técnica, si el alumnado lo requiere (p. ej., bates de papel y plástico de burbujas, balones suaves de porexpan, pompones), aproxima al alumnado a estas modalidades. ŦŦ Ofrecer varias propuestas de construcción. En clases heterogéneas diversificar las opciones puede ser de gran ayuda; por ejemplo, en una unidad de juegos de cancha dividida, el alumnado puede escoger entre elaborar palas de paladós (sin mango) o palas (con mango) en función de sus necesidades y habilidades. Ŧ Ŧ Promover programas escolares con material autoconstruido. Implementar programas escolares de patios activos con material autoconstruido puede complementar la participación y actividad física del alumnado. Nivel III. Autonomía Existe alguna evidencia de que el MAM puede promover la autonomía del alumnado. Comparando intervenciones híbridas con Educación Deportiva en dos grupos, con y sin material autoconstruido, durante una unidad de ultimate , Méndez-Giménez et al. (2015) encontraron mayor nivel de autonomía percibida por los estudiantes en el grupo que utilizó aros autoconstruidos en comparación con los que emplearon frisbis comercializados. Estos resultados se pueden explicar por la libertad percibida de los estudiantes al elaborar y utilizar su propio material. Los autores argumentaron que el MAM podría haber posibilitado mayor toma de decisiones entre el alumnado, tanto durante la confección de los artefactos (al poder personalizar su creación), como durante la práctica, al fomentar nuevas maneras de usarlos (p. ej., el aro volador se puede recepcionar como el frisbi convencional, pero además introducir la mano dentro para atraparlo). Además, sugerimos las siguientes estrategias: ŦŦ Compartir roles de responsabilidad. Se pueden establecer diferentes roles relativos a un proyecto de construcción de material en equipo: por ejemplo, buscador de información, abastecedor (de materias primas: papel, botellas de plástico, hueveras, cartón, cinta adhesiva, tijeras…), constructor, reparador, encargado del material (recoge el material del almacén y lo devuelve) o editor de vídeo. También se pueden dar roles específicos en la construcción promoviendo la cooperación, por ejemplo, por parejas, uno modela “un churro” con papel de periódico y lo fija para que el otro lo encinte suavemente formando un aro volador. ŦŦ Dar a elegir entre varios materiales a construir o formas de elaborarlos. Ofrecer 2 o 3 alternativas puede conjugar muy bien con las diversas sensibilidades de los estudiantes, lo que podría promover la autonomía. ŦŦ Disponer de equipamiento en casa. Si el alumnado dispone de su material (diábolo, yoyó o peonza) en casa puede tomar iniciativas y reforzar en su tiempo libre los trucos aprendidos en clase e, incluso, ir más allá, para explorar nuevas habilidades.

Nivel IV. Ayuda a los demás y liderazgo

ŦŦ Usar el rol de líder. Con este rol se implica a determinado alumnado en la ayuda a otros compañeros en la construcción del material.

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