SEGURILATAM 007

Infraestructuras estratégicas

artículo técnico

ción de estas instalaciones entre la se- guridad pública y la privada. Ámbito aeroportuario En el caso concreto de los aeropuertos de México, la legislación que regula el reparto de responsabilidades, los pro- cedimientos y el equipamiento de se- guridad que deben contemplar los con- cesionarios o permisionarios de un ae- ródromo civil está perfectamente clara. Principalmente, por lo dispuesto en el Programa Nacional de Seguridad Aero- portuaria, la Ley de Aeropuertos y su re- glamento y la Ley de Aviación Civil y su texto reglamentario. La actualización de esta base legis- lativa y la adecuación a los cambiantes niveles de amenaza, así como la evolu- ción en los criterios relativos a capaci- tación, procesos, nuevas tecnologías y equipamiento y las medidas encamina- das a mejorar la capacidad de preven- ción y respuesta, viene realizándose por la Dirección de Seguridad de la Avia- ción Civil (DSAC) a través de las llama- das Circulares Obligatorias. Y también mediante una constante labor de co- municación, coordinación y encuentro entre todos los responsables de segu- ridad del sector: autoridades, aeropuer- tos, aerolíneas y empresas de seguridad certificadas para la prestación de servi- cios en el ámbito de la aviación civil.

Todo el conjunto normativo relacio- nado constituye la base en la que se fun- damenta el Programa Local de Seguri- dad de cada aeropuerto, documento obligatorio que, partiendo del criterio mínimo establecido por la legislación, in- corpora la adecuación a la realidad local de su entorno, de su área de influencia, de los niveles de operación y demás fac- tores que puedan considerarse relevan- tes; fundamentalmente, y por encima de todos, su análisis de riesgos. Todo ese proceso, y la coordinación entre las autoridades y la industria del sector en materia de seguridad, hace que, a día de hoy, utilizando como cri- terio comparativo el número de inci- dentes relevantes acaecidos, así como la cifra de horas de suspensión de acti- vidad por afectación de incidentes de seguridad o amenazas, los aeropuertos de México, como instalaciones estraté- gicas, puedan situarse entre los más se- guros dentro del ámbito internacional. Criticidad Otro factor diferenciador entre la consi- deración de una infraestructura como estratégica o crítica es la posibilidad de valoración individual o colectiva. Desde la perspectiva de lo estratégico, todas las infraestructuras destinadas a un mismo uso o fin suelen ser califica- das de la misma manera y encuadra-

das en un solo grupo con un único con- junto de medidas y disposiciones regu- latorias común. Por el contrario, la criticidad de una instalación debe venir definida por su análisis de riesgos específico y, en con- creto, al valorar un riesgo (es decir, la conjunción de una amenaza que in- cida sobre una vulnerabilidad y pueda, al menos, generar una consecuencia). Con independencia del método uti- lizado, han de considerarse dos crite- rios: probabilidad y trascendencia o im- pacto. Cuando hablamos de criticidad, más allá de las probabilidades, debe- mos centrarnos en las posibles conse- cuencias que puede tener la concreción de un riesgo y en que su materializa- ción puede afectar a la integridad de las personas, la salud, el medio ambiente, el orden público, la continuidad de la operación o las pérdidas materiales. La consideración de un riesgo como crítico implica, más allá de las medi- das preventivas o disuasivas, un plan de reacción donde tan importante es su vertebración como la implementación de un programa de pruebas y ensa- yos encaminado a detectar las deficien- cias que las medidas teóricas presen- tan en la práctica, tanto en sus cobertu- ras como en sus tiempos de respuesta. Medidas de mitigación y alternativas a la interrupción de la operación, de los suministros o del funcionamiento de equipos y sistemas deben ser conside- radas y previstas. Por último, cuando nos referimos a in- fraestructuras estratégicas o críticas, fre- cuentemente se habla de “un todo”, es decir, se considera o se valora a la ins- talación en su conjunto, lo cual, perso- nalmente, considero un error. Sectorizar, más allá de un hábito recomendable, es una práctica imprescindible. La afecta- ción de una amenaza no puede consi- derarse igual en todas las zonas o áreas de una infraestructura, ya que sus nive- les ocupacionales no son los mismos ni tampoco, entre otros factores a conside- rar, la trascendencia de la suspensión de su actividad, el valor de su contenido y el equipamiento o la dificultad, en tiempo o importe, para su sustitución.

Primer cuatrimestre 2018

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