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con el aumento también del uso de

los dispositivos móviles y tabletas

para realizar operaciones financieras

o corporativas desde los propios

terminales. Sin ir más lejos, un reciente

estudio llevado a cabo por TeleSign

entre 250 empresas confirma que las

pérdidas por fraude en el comercio

móvil alcanzan la cifra de 92,3 millones

de dólares anualmente. Incluso, revela

que únicamente el 8 por ciento de

las organizaciones consultadas no

sufrieron ningún tipo de pérdida

monetaria como consecuencias de

estas estafas. Asimismo, un 34 por

ciento señala haber perdido hasta el 5

por ciento de sus ingresos, y un 14 por

ciento reconoce que había reducido

sus ingresos en un 10 por ciento;

mientras, un 15 por ciento asegura

haber perdido hasta el 25 por ciento

de sus ingresos.

Pero lo más preocupante del

estudio es el panorama futuro que

dibuja en este sentido. De hecho,

uno de cada dos encuestados afirma

estar convencido de que el fraude en

el comercio electrónico móvil seguirá

creciendo al menos un 11 por ciento

en los próximos tres años.

Otro experto que se ha pronunciado

al respecto es Tomer Barel, director de

Riesgos de Pay Pal, para quien este

año será en el que despunten más

los fraudes en dispositivos móviles.

Según el directivo, “las compañías

financieras van a tener que hacer más

con menos datos. Hoy en día, los

clientes pueden entrar en una tienda

con un teléfono móvil y usarlo para

comprar un artículo. Con frecuencia,

y en particular, en dispositivos con

NFC, es decir, en intercambio de

datos a corta distancia, la operación

se 'tokeniza', lo que quiere decir que

el comercio no recibe información

financiera ni personal". Así, en

lugar de conocer a los clientes, los

comerciantes venden a “visitantes”

anónimos. En consecuencia, añade,

"las compañías financieras tendrán

que buscar otras formas para verificar

la identidad de los clientes con menos

información sobre ellos", manifiesta.

Otros tipos de fraudes

Pero aquí no acaba el listado de

estafas que se pueden dar con la

ayuda de la tecnología. El correo

electrónico es una vía ya clásica

de iniciar un proceso de fraude.

Por eso, se recomienda no abrir

ningún mensaje que tenga un

origen desconocido y eliminarlo

directamente, y menos aún ejecutar

cualquier fichero que llegue sin

conocer a la persona que lo remite.

A estas formas de actuar, ahora

se añaden otras como los

banners

engañosos situados en determinados

portales de descarga o visualización

de contenidos en

streaming

que

ofrecen promociones para las que

sólo hay que introducir el número de

móvil. De nuevo, ahí está el gancho

para cargar a la factura innumerables

servicios no contratados.

Y últimamente están floreciendo

las estafas relacionadas con

WhatsApp, de las cuales ya hay

varias versiones. Por ejemplo, la

actualización que permitió ver quién

ha leído un mensaje gracias al "

check

azul" provocó un intento de fraude al

ofrecer la posibilidad de desactivar

esta función si se facilitaba el número

de teléfono, lo que activaba un virus

en el móvil que cargaba pagos por

servicios que no se habían utilizado.

El más reciente es la existencia de

una supuesta versión "Oro" de esta

aplicación de mensajería, por cuya

descarga se cobraban hasta 36

euros al mes.

El enemigo en casa

Otro tipo de estafas muy habituales,

especialmente en las grandes

empresas con amplias plantillas, es

el fraude interno, que puede dar lugar

a situaciones comprometidas como

la pérdida de sumas millonarias, el

impacto en la cuenta de resultados,

el deterioro de la imagen y reputación

de la compañía, etc.

A pesar de que los delincuentes

están adoptando cada vez más

tecnología y aplican nuevos enfoques

para ocultar las tramas de fraude en

el trabajo, las metodologías utilizadas

en este tipo de engaño se dividen

generalmente en categorías claras que

han sido estudiadas y probadas a lo

largo del tiempo. Por ejemplo, para

identificar y delinear los esquemas

de fraude, ACFE ha desarrollado el

Sistema de Clasificación de Fraude

Ocupacional y Abuso, también

conocido como "el árbol de fraude".

“La debilidad más destacada, y que

contribuyó a que los fraudes internos

investigados pudieran ocurrir, fue la

falta de controles internos. Esto fue

citado en el 29,3 por ciento de los

casos, seguido de una anulación de

controles internos existentes, lo que

40 red seguridad segundo trimestre 2016

especial

R

eportaje

seguridad integral

monográfico