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especial

segundo trimestre 2016 red seguridad 45

nar el fraude oportunista y profesional,

a través de múltiples parámetros, es

una línea esencial en toda estrategia

para adquirir la capacidad de descubrir

relaciones ocultas entre los defrauda-

dores. Una combinación adecuada

de medios manuales y automatizados

permite alcanzar una sinergia entre

ambos, de manera que los medios

automatizados que se destinen a la

detección de fraudes menores y los

medios manuales, apoyados por téc-

nicas de análisis de datos y correla-

ción de eventos, puedan centrarse en

la detección de redes de fraude de

mayor valor (ver gráfico 1).

El fraude que se pueda materializar

mediante los mundos físico y lógico

necesita responderse garantizando

una integración total entre ambos para

poder cubrir con total solvencia este

delito. Así, es cada vez más común

que las empresas decidan dotarse

de servicios de inteligencia global de

manera que se refuercen las capaci-

dades de prevenir y dar respuesta a las

amenazas a las que estén expuestas.

Inteligencia

La inteligencia constituye uno de los

pilares básicos de la seguridad de cual-

quier organización, atribuyendo y ayu-

dando, con un gran valor, al correcto

desempeño de las funciones de nego-

cio para las que fue creada. Uno de los

principales objetivos de la inteligencia

es proteger a las empresas de la amplia

gama de amenazas a las que están

expuestas, con el fin de asegurar la

correcta detección del fraude, la conti-

nuidad de la actividad de negocio, mini-

mizar un hipotético daño a la misma y

maximizar el retorno sobre las inversio-

nes y las oportunidades de mercado.

Un servicio de inteligencia ha de con-

tribuir a fortalecer la seguridad de las

compañías en todos los niveles, siem-

pre a partir de una planificación y objeti-

vos bien definidos, que engloban desde

amenazas premeditadas en el mundo

físico o los posibles ataques dirigidos

en el mundo lógico, hasta la detección

de diferentes parámetros de fraude que

puedan ser determinantes para la iden-

tificación de indicios que desemboquen

en un delito. Todas estas acciones han

de realizarse, para poder ser efecti-

vas, sirviéndose de una metodología

clara, con unas herramientas robustas

y precisas y un personal especializado y

multidisciplinar que añadirá el verdadero

valor de este tipo de acciones.

Es aquí donde actualmente las com-

pañías pretenden ofrecer una visión

capaz de encarar los retos de estable-

cer un servicio incluido en la dimensión

de anticipación, haciendo valerse con

técnicas de inteligencia, entendiendo

la misma como “el producto obtenido

tras aplicar a la información técnicas

de análisis, de forma que resulte útil al

decisor a la hora de tomar sus deci-

siones con el menor nivel de incerti-

dumbre posible, siguiendo el ciclo de

inteligencia”. Dicho ciclo (aunque cada

vez más se utiliza el término “proce-

so”) de inteligencia y las fases que lo

componen, son las que siguen: plani-

ficación, obtención, análisis, difusión y

explotación (ver gráfico 2).

Por tanto, se apuesta por utilizar

las definiciones y técnicas que existen

sobre inteligencia, que son las que

se manejan como referentes teórico y

práctico para la actividad en la materia.

Este enfoque aumenta las posibilidades

de detectar el fraude en etapas tem-

pranas y reducir al mínimo las pérdidas

sufridas por la empresa debidas a éste.

Una vez implantado el modelo, todas

las áreas y actores que intervienen en

el proceso de transformar información

en inteligencia quedan cubiertos desde

la doble perspectiva de necesidades y

responsabilidades. Este enfoque teóri-

co-metodológico ayuda, principalmen-

te, a establecer un lenguaje común

que evite malentendidos posteriores,

a estructurar el servicio de acuerdo a

las mejores prácticas del ámbito y a

generar la confianza necesaria entre el

cliente y el prestador del servicio.

Al cruzar estas actividades y los

beneficios que ellas proveen con las

actividades recomendadas para la

detección del fraude, podemos ver una

gran adaptación natural entre ambas,

permitiendo, además, obtener mejores

resultados gracias a un análisis de

información no sólo reactivo, sino tam-

bién preventivo. En este sentido, activi-

dades como la creación de un perfil de

fraudes potenciales, la evaluación de

transacciones, la monitorización y

auditoría continua y la generación de

información útil para la dirección, fun-

damentales en cualquier estrategia de

prevención y detección de fraude, son

claramente beneficiadas por la utiliza-

ción de técnicas de inteligencia y cibe-

rinteligencia, nutriéndolas con mayor y

mejor información y dotándolas, por

tanto, de mayor efectividad.

ARTÍCULO

seguridad integral

monográfico

Gráfico 2. Ciclo de inteligencia.