Pablo Blanco Iñigo
Jefe de la Unidad de
Ciberseguridad de Eulen
44 red seguridad segundo trimestre 2016
especial
seguridad integral
monográfico
¿Estamos preparados para combatir
el fraude?
L
a
crisis
ha
provocado
que
el fraude
haya crecido exponencialmente tanto
en las cifras como en los vectores
utilizados para su materialización. El
fraude, y más concretamente las esta-
fas, se consideran un delito contra la
propiedad o el patrimonio que afecta
en nuestro país a más de la mitad de
las empresas. Las estadísticas publica-
das en Holanda en 2013 por Verbond
Van Verzekeraars apuntan que el
fraude creció un 25 por ciento entre
los años 2008 y 2013. Esto provoca
que se encarezcan los servicios y los
productos finales. Además, las cifras
divulgadas por la Agence pour la Lutte
contre la Fraude à l’Assurance (ALFA)
sugieren que tan sólo en Francia este
problema genera unas pérdidas de
2.500 millones de euros anuales.
Desde hace años, hemos visto una
gran evolución en las técnicas de frau-
de, con el surgimiento de nuevos cana-
les y vectores de materialización del
mismo. Internet y todo el universo digi-
tal ha provocado que nos encontremos
bajo un nuevo paradigma conocido
como cibercrimen, ciberdelito o estafas
digitales. Aunque las empresas poseen
una percepción clara de lo que supone
este tipo de ataque, su gestión y miti-
gación todavía se encuentran en un
nivel de madurez inicial y con un largo
camino por recorrer.
Teniendo en cuenta todo lo expues-
to anteriormente, uno de los principa-
les quebraderos de cabeza para las
compañías españolas hoy en día es
encontrar la forma de reforzar su capa-
cidad para combatir el fraude, contra-
tando a nuevos equipos de seguridad
con capacidad reactiva, revisando y/o
mejorando los procesos de gestión del
negocio y apoyándose en la fortaleza
de nuevos servicios de inteligencia y
ciberinteligencia que ayuden a ampliar
el espectro de patrones utilizados para
la identificación del fraude. Estos cam-
bios están impulsados, en buena medi-
da, por la intensificación de la compe-
tencia, la madurez de los mercados y
la expectativa de menores ingresos en
una coyuntura económica muy sen-
sible. Asimismo, la profesionalización
del cibercrimen y el surgimiento de un
sinfín de aplicaciones a disposición de
los ciberdelincuentes imponen mayores
exigencias a las empresas a la hora de
prevenir y detectar cualquier fraude que
les afecte y que se valga de medios
tecnológicos para materializarse.
Por otro lado, cabe decir que
muchas empresas están reaccionan-
do, pero con un nivel de respuesta a
todas luces insuficiente. Por ello, es
vital la inversión en especialistas y en
equipos específicos para garantizar
que se dedique la atención necesaria a
la detección del fraude, que, junto con
la inversión en tecnología de análisis
de detección del fraude, son medidas
que logran paliar los efectos adversos
derivados de esta práctica ilícita.
Permitir detectar, prevenir y gestio-
ARTÍCULO
Gráfico 1.




