LAS DEUDAS
85
siempre el botín de su lado,
poca tarea en su estado,
hasta gracioso sin gracia,
aunque se ríe en la desgracia,
si ajena deuda es pecado.
Llegó el día y no hubo pago,
durmió debajo del puente,
sintió del río la corriente,
curó su soñar aciago
con bota vino y buen trago,
para ser rey de la luna,
con lirios juntar fortuna...
Maestro de gran concierto,
con aves a cielo abierto;
los jilgueros en tribuna.