EL DAR EN ESPA:-' A
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canzó en Champagne grande extensión. Desde
esa época el Ghampagne ofrecíase a los reyes de
Francia cuando venían para hacerse consagrar
en Reims.
Desde entonces ocupa el Champagne el primer
lugar entre los tesoros acumulados en las bode–
gas de reyes y nobles.
A fines del siglo XVII un religioso benedictino
descubrió, embotellando el vino de Champagne,
en el momento más propicio para ello, el secre–
to de desarrollar su espuma y de conservar una
limpidez y blancura hasta entonces desconocida.
Este descubrimiento contribuyó poderosamen–
te a la reputación del Champagne. Por eso en
toda la región de Champagne se conserva en la
memoria con agradecimiento
el
nombre de Pe–
rignón, el benedictino descubridor, cuya tumba
puede visitarse todavía en Hautvillers, puebleci- .
llo de la _región champagnesa, donde
tambi~n
se
le ha levaptado una estatua.
Las principales comarcas de los viñedos del
champagne están sitti?-das a unos 150 kilómefros
al este de París.
Se extienden las plantaciones de viñedos por
los declives que limitan la montaña de Reims,
el Brie, y por ellas se interna en Epernay
y
Ay.
El peculiar carácter · del subsuelo de esta · re- ·
gión es una de las razones pr.incipales de la ex–
traordinaria calidad de los vinos que produce.
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